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Golfos y Brujas
Había quedado con mi amigo J. P. para quedar a tomar algo. No vino solo. Con él llego E., nombre de joya y unos ojos verdes que hacen honor a su nombre. E. lleva viviendo veintitantos años en España aunque nació en Francia. Según J.P. --- “cuando esta chica te susurra al oído y te dice no se qué en francés es que... te derrites. Te puede estar llamando gilipollas pero suena....” ---
Una vez hechas las presentaciones decidimos comenzar la ronda, primero unas tapitas con sus cañitas correspondientes. El frío recordaba aquellos días del invierno que nunca llegaron. La gente caminaba encogida por la calle buscando algún local en el que refugiarse. Y entre tanta gente allí íbamos los tres, de bar en bar hasta que decidimos dejar las cañitas para comenzar con el ron-cocacola y el J&B–Gingerale. Los cuerpos se fueron calentando, o más bien, volviéndose insensibles al frío de la madrugada. Y entre copa y copa, algún chupito. Así que al cabo de un buen rato comenzamos a filosofar. Y pudiésemos haber arreglado el mundo si nos lo hubiéramos propuesto. Ganas no nos faltaban. Pero no, nos dio por hablar de amores, desamores, relaciones, golfos, brujas, cabrones, zorrones y demás seres.
Dicen que los niños y los borrachos siempre cuentan la verdad. Niños no somos y borrachos... pues casi, casi, o en ello estábamos. Así que dimos rienda suelta a nuestros pensamientos para tratar de discernir qué es lo que realmente le pone a ellas y qué es lo que nos pone a nosotros.
Y más de uno y de una nos tendrá que perdonar pero, la conclusión era que los hombres cuanto más golfos, más cabrones, más capullos somos,... más atractivos nos encuentran las mujeres. Sí, de nada sirve ser todo un caballero, una buena persona, sensible, comprensivo, fiel, inteligente, estable, con las ideas claras,... ná, todo eso no sirve pa ná. Hay que ser un crápula, un vividor, un golfo, un traidor, un sinvergüenza, un cabrón, un... Y es cierto, algún caso conocemos, alguno muy cercano (pensaba yo mirando a mi amigo J.P.) que, cuanto más capullo es con ellas, más se sienten atraídas. Y E. nos lo confirma, para ella un hombre con su puntillo de golfo, de vividor, de sinvergüenza, de loco,... la pone. Eso sí, sólo para un ligue de un finde, una semana o unas vacaciones. Porque su hombre ideal no es así. Su hombre ideal dice ella que no existe o si existe debe de estar escondido por algún sitio. --- “Porque, a ver, ¿dónde voy a encontrar un tío sensible, cariñoso, inteligente, que me haga reír, que siempre esté ahí a mi lado, dulce, bla,bla,bla,bla...? "---
J.P. casi no le deja acabar y le dice, --- “Pues aquí, yo mismo, jajajaja!!!!”--- y se parte de risa. Hace algún tiempo estuvieron juntos. Aquello no funcionó como no han funcionado muchas otras relaciones de J.P. Y es que es un buen amigo pero como pareja debe de ser... Hasta tres relaciones le he visto tener al mismo tiempo y a las tres he conocido, tres que, cada una de ellas, pacientemente esperaban a que las otras dos desaparecieran. Al final no fue así, apareció una cuarta.
En esto que E. se ríe, le da un empujón y le dice que es un capullo, un cabrón y un chulo. Y yo, que me gusta observar, veo que le sigue encontrando muy atractivo, muchísimo, quizás porque es así, un golfo, un chulo, un cabrón como ella ha dicho. Y es que ya dice el refrán aquel de ‘quien bien te quiere te hará sufrir’. Aunque personalmente no lo comparto. Creo que quien dijo eso debió de estar en un estado etílico muy similar al mío. Porque si quien me va a querer me va a hace sufrir... pues que le den.
Quizás todo esto tenga un puntillo de razón y es que, si consigues mantener una relación con un golfo, un cabrón, aunque sea una relación muy breve, es algo así como que puedes colgar un trofeo del que estarás orgullosa. Fíjate, a ese elemento lo cacé yo. Sí yo. Era un golfo, un cabrón, un crápula, un... pero de nada le sirvió, al final cayó en mis redes. Y ahora voy a por otro.
Puede que algo de Diana, la cazadora, esté dentro del instinto de cada mujer y, por eso, se sientan atraídas por aquellas malas influencias que no les harán ningún bien, más bien todo lo contrario. O quizás no sea así o... yo que sé. El J&B está empezando a fluir por todas mis venas y ya no razono muy bien. Más bien estoy más trastornado que de costumbre.
Y en esto que E. nos dice con rotundidad – “Vale, a nosotras nos van los golfos, los chulos, los... pues sí, tienen su morbillo y eso nos pone. Vale que no son mi ideal de hombre, la pareja de mi vida pero es que ya he desechado el encontrarla. Si había alguno, debe de tenerlo alguna tía muy bien escondido en su casa porque yo no me he encontrado a ninguno hasta ahora, porque si me lo encontrara... se lo iba a quitar ipso facto, jajajaja!!!!” -- Ese brillo en la mirada, sí, fruto del Brugal pero también hay algo más, ese brillo tiene malicia. Y yo que pensaba que esa carita de niña buena, esos ojillos verdes eran de un ser angelical y no, que va.
Bebe un trago y mientras lo saborea nos mira a ambos que todavía nos estamos riendo y entonces nos suelta como quien afirma algo que conoce a ciencia cierta. –- “Y vosotros los hombres es que sois tontos porque sí, os pensáis que controláis la situación pero no, seguro que sois capaces de iros con el primer zorrón que entre por la puerta. Porque en el fondo sólo pensáis en follar y cualquiera que os enseñe un par de tetas ya os tiene babeando. Y no me digáis que no, porque no me lo creo”--– J.P. se parte de risa y le contesta --- “Pues claro, ¿es que hay algo más que no sea echar un buen polvo? Jajajaja!!!!” --- E. se sonríe mientras contraataca --- “Pues sí pero eso, para vosotros, es mucho pedir, esa pelota que tenéis encima de los hombros está hueca” ---
Me siento molesto, no mucho porque dadas las circunstancias no es para ello, pero esos tópicos no me convencen. Así que le digo –- “Mira E., vale que si aparece una bruja, un zorrón por esa puerta no te voy a decir que no, que no me vaya a fijar en ella. Por supuesto. Me va a llamar la atención. Pero mi ideal de mujer no es exactamente así. Como tú decías, mi pareja ideal no es así. Ahora bien, sí que me sentiría atraído por ella, del mismo modo que un golfo, un sinvergüenza, un cabrón, un.... también te resulta atractivo a ti, a mí también me resulta atractiva una mujer sensual, insinuante, morbosa, pero también me gusta que tenga algo más.” ---
J.P. nos interrumpe para decirnos que a él no le apetece seguir bebiendo --- “Yo me voy para casa. ¿por qué no os veníis? Podemos tomar unos churros en un sitio guay que conozco de camino” --- “Es buena idea” --- le respondo, --- “A mí ya me está costando acabar esta copa. Y tú, E. ¿te apuntas?” --- “Vale, vamos a por los churros y luego a casa, pero ¿a casa de J.P.? Mmmm... no me fío de vosotros dos” --- nos dice mientras se ríe. ---
“Pues... yo de ti si que me fío pero de J.P. para nada, que éste tal y como está es capaz de confundirse y ponerse a darme calor a mí en la espalda y entonces la íbamos a tener, jajajaja!!!!” --- J.P. se ríe mientras, balbuceando nos dice --- “Oye, y un trío, ¿qué tal? Jajajaja!!!!” ---
Y nos fuimos a tomar unos churros que nos supieron a gloria. Y luego... pues un golfo, un vividor y una bruja se encaminaron a casa de E. que estaba más cerca.
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