19 septiembre 2008

Gotas de Lluvia

Sabes… esta mañana me acordé de aquel día. Amaneció tal y como hoy, desapacible. Cielo gris, amenazante. Y la humedad flotando en el ambiente como presagio de una lluvia que no tardaría en llegar.

Aquel día, en aquel hotel, casi a la misma hora que hoy, allí estabas, al fondo de la habitación, junto a la puerta del balcón, expectante. Unas finísimas gotas comenzaban a resbalar por el cristal, del mismo modo que hoy resbalan sobre el parabrisas de este coche.

Una luz gris comienza a deshacer las tinieblas de la noche. Es la misma claridad que dibuja tu figura a través de la cortina. Me acerco a ti sin que me sientas llegar y, dulcemente, en un susurro te digo

- Ven, vamos, abre la puerta y salgamos afuera.
+ ¿Estás loco?, me van a ver, ¿cómo voy a salir así sin nada?

Con una sonrisa y una mirada… te digo lo que ya sabes

- Sabes muy bien lo loco que estoy.

Te acerco mi camisa y te ayudo a ponértela, abotonando sólo unos pocos botones. Te queda bastante grande y de ese modo te tapa un poco las piernas.

Abres la puerta y una brisa fresca entra en la habitación. No puedes por menos que estremecerte.

- No te preocupes por el frío que yo te ayudaré a combatirlo.
+ Ya, pero nos vamos a mojar.
- Confía en mí.

Agarrándote fuerte por la cintura, detrás de ti, pego mi cuerpo al tuyo, como si fueran uno sólo. Mi cara junto a tu cuello, besándote, muy suavemente. Sientes el calor que mana de mis labios mientras unas finísimas gotas comienzan a impregnar tu pelo, tu cara, y la camisa. Con un brazo, rodeándote la cintura y otro abrazándote más arriba continúo besándote, fundiéndome con tu piel.

Esas pequeñas gotas de lluvia han mojado tu pelo y poco a poco van empapando la camisa. Mientras te mordisqueo una oreja te susurro:

- Cierra los ojos y déjate llevar. Siente como las gotas, tibias, se van uniendo unas con otras y se deslizan por tu piel. ¿Las notas? Ssssshhsssss… no digas nada, sólo siente. ¿Las notas? siente cómo bajan poco a poco, deslizándose por tu cara, por tu cuello, colándose por debajo de la camisa, acariciando tus senos, llegando hasta tus pezones. ¿Están ahí? Ssssshhhhhsssss… no hables, espera. Espera y verás como llegan más y se reúnen con las primeras para coger fuerzas y continuar como una sóla más abajo.
Y bajan, y llegan a tu ombligo, y mientras sientes como otras te acarician la cara, el cuello, te mojan los labios, se deslizan por tu boca, suavemente, empapándote. Y otras se cuelan por la camisa y continúan por la misma senda que las primeras. Y pasan sobre tus pezones poniéndotelos como puntas afiladas. Y no se detienen ahí, siguen, más abajo. Y se unen con las que habían llegado al ombligo para continuar con más fuerza, más rápidamente, hasta tu vientre.
- ¿Las notas? ¿ya han llegado?

+ Sí…

Me respondes en un suspiro, con el pecho acelerado, la respiración entrecortada, la piel erizada.

Mientras tanto te sigo mordisqueando y besándote aquí y allá. A ratos bebiendo de tu boca, de tu piel empapada. No sé si es mi lengua caliente la que te hace estremecer o las gotas que, juguetonas, siguen bajando hasta colarse por debajo de tu tanga. En un movimiento instintivo empujas tu culo hacia atrás mientras una gota se desliza por tu pubis, como si intentara colársete dentro. Y entonces, al retroceder, sientes mi sexo duro, erguido, pegado a ti, empujándote.

- Sabes… tengo sed de ti, quiero beberte entera, sin dejar ni una sola gota, hoy me he levantado muy sediento.

Siento como tu mano me busca, como se desliza por mi vientre hasta que me encuentras y comienzas a acariciarme.

La camisa está pegada a tu piel como si fuese parte de ti. Y esta agua de lluvia, tibia, sigue resbalando, sigue rozándote los sentidos mientras percibes que esta vez no es una gota de agua, esta vez son mis dedos, jugueteando con tu tanga, colándose por debajo, acariciándote. Primero uno y luego otro.
Y más y más gotas de lluvia se deslizan, unas por tus pechos, otras por tu cara, otras por tu cuello, y algunas se quedan sobre la punta de tus pezones y otras, aceleradas, bajan hasta tu sexo, humedeciéndotelo por fuera porque por dentro ya lo estás, ya hace rato que estás empapada completamente. Y algunas gotas más bajan por tus piernas, deslizándose por el interior de tus muslos.
Es una sensación como si decenas de manos, cientos de dedos, recorrieran tu piel. Pero hay algunos dedos que ya han comenzado a entrar y salir de ti, suavemente, muy, muy despacio, con dulces caricias, primero hacia un lado, luego hacia otro, sin dejar ni un solo pliegue sin explorar. Y mientras tanto, sigo bebiendo de tu piel, comiéndote los labios.

Te das la vuelta y ya, con los dos cuerpos enfrentados, me rodeas con tus piernas mientras mis manos te sujetan el culo elevándote por encima de mi cadera. Y así, de espaldas a la lluvia te echas hacia atrás hasta que ésta te sigue mojando la cara.


Y… hasta aquí voy a contar.

Después dejó de llover y salió el sol, tal y como hoy.

18 septiembre 2008

Premio

No soy yo muy dado a seguir memes ni cadenas pero... un premio es un premio. ¿A quién no le gusta que le den un premio?. Y más cuando se hace de corazón, con los sentimientos en la mano.
A mí me lo ha entregado Reina. Es el premio Arte y Pico.
Dicen las reglas de este premio que:
1) Se ha de elegir 5 blogs a los que premiar.
2) De cada uno de los premiados hay que mencionar su nombre y el lik a su blog.
3) Cada premiado debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.
4) Tanto los 5 blogs premiados como el otorgante deberán de exhibir el enlace a Arte y Pico para que se sepa de dónde proviene el premio.

Pues bien, yo que soy un indomable, un insurrecto, haré lo que me dé la gana. Para empezar comenzaré por los puntos 3 y 4. Ya está, realizados.
Con respecto a la elección de 5 blogs.... mmmmm... ¿no podrían ser 10 o 15 o 20 o... los que yo quiera?. Pues sí, esos serán. Y es que me gustan y premiaría a:
... por ser como es.
... por el morbo que transmite.
... por la belleza de sus imágenes.
... por la sensualidad de sus palabras.
... porque es una artista que llegará lejos.
... porque es una personita muy, muy especial.
... porque tiene algo, algo que engancha como una droga.
... por sus críticas y porque no se calla ante nada ni nadie.
... porque le encanta el mar como a mí, basta leer sus posts.
... porque vá más allá de cualquier norma, de cualquier regla.
... porque escribe como una gran profesional, lo que realmente es.
... por su independencia, por su carácter, por su tenacidad, por su fortaleza.
... porque me entiendes como yo te entiendo a ti, como si fuésemos dos almas gemelas.
Los/as premiados/as seguro que se encuentran aquí identificados/as y, por tanto, saben quiénes son. Los links a sus blogs... pues no los pongo porque no me dá la gana. Hoy estoy cansado.

12 septiembre 2008

El Ascensor

Uffff…. Unos cuantos días más así y no sé lo si lo voy a soportar por mucho tiempo. Estoy cansado… realmente me siento fatigado. Intentan que todo siga igual y por más que yo quiera cambiarlo es tarea harto agotadora, como si luchase contra un ciclón. Así me siento después de una semana en medio de esta vorágine.

Entro en el ascensor para ir a otra planta. La cabeza está en los temas a discutir en la próxima hora. Conversación banal: “¿hola que tal? ¿y esas vacaciones? ¿cuándo has vuelto?”. Y bla, bla, bla,… Las mismas conversaciones que llevo escuchando los últimos días en las cafeterías, pasillos, entrada y en cualquier lugar que se precie.

Allí está, enfrente de mí. Entre los dos apenas queda un pequeño hueco. Y todos aguantando la respiración en un intento de lograr que los cuerpos ocupen menos espacio. A su lado está su jefe. Realmente no sé si es que lo provoca su puesto, o cuál es el motivo en realidad. Pero tanto él como ella tienen un carácter que ni el del sargento de hierro. Las confianzas con el resto del personal son escasas, mínimas diría yo. Saludos triviales y poco más.

Casi tan alta como yo, con un cuerpo voluptuoso en todos los sentidos. Ojos negros, labios carnosos, melena negra, ondulada que le cubre parte de la espalda y le llega hasta los pechos. Una blusa muy ajustada con unos cuantos botones sin abrochar y... Pero quién se va a fijar en ella con esa forma de ser, tan seria, tan estricta, tan...

Algo me hace volver de mis pensamientos a la realidad. Es una mano que me toca el pecho. Un par de dedos se deslizan por un hueco de la camisa y me acarician la piel mientras escucho un “la llevas al revés”. Esas uñas que apenas me han rozado la piel me han provocado un escalofrío que se convierte en un ciclón al ver esos ojos negros mirándome con una sonrisa. No sé si los míos van directos a sus boca o a sus ojos, o de unos a otra. Un “¿sí?” apenas sale de mi boca mientras la observo cómo le da la vuelta a la tarjeta de seguridad que llevo colgada.

Se detiene el ascensor y se bajan todos menos ella y su jefe. Continúan unas plantas más abajo. Esa mirada suya no hace más que recordarme los dedos que se deslizaron durante unos instantes por debajo de mi camisa. No sé si alguien se daría cuenta pero a mí me pareció una eternidad. Como si se hubiese detenido el tiempo, mientras mi mirada se quedaba fija en la suya y sus dedos me acariciaban arriba y abajo mientras los ocultaba con la tarjeta y la otra mano.

Si nos hubiéramos quedado solos en el ascensor no sé que más hubiera pasado porque yo sentí que la temperatura subió como la de un volcán.


¿Quién dijo que las oficinas eran aburridas?

07 septiembre 2008

y si fuera el Paraíso?

Verdes, azules, amarillos, ocres,… una delicia para la vista. Dulces, salados, ácidos, picantes,… un gusto para los sentidos. Y ¿si fuera el Paraíso?

Ahí sobre la arena, los cuerpos tumbados, tostándose al calor del sol.

Una suave brisa te envuelve recorriendo todo tu cuerpo de arriba abajo.
Sientes unos dedos que te acarician la piel, suavemente, mientras deslizan la crema que te protege y te humedece. Un escalofrío que no puedes esconder brota de tu interior. Los párpados se te hacen más pesados o quizás sea que no quieras ver por dónde van a volver a deslizarse, quizás prefieras la sorpresa de sentir cómo, súbitamente, comienzan un suave masaje por donde menos te lo esperas, aunque lo estás deseando.

Los rayos del dios sol intentan templar tu cuerpo mientras contraes todos los poros de la piel. Un dedo recoge esas gotitas de agua que se ha condensado en el exterior del vaso y te las acerca a los labios. Necesitas refrescarte y saboreas el dedo que te las ofrece.

Sientes como si un volcán estallase dentro de ti mientras tu piel se estremece. Han vuelto a recorrer tu espalda, de arriba a abajo, deslizándose entre tus glúteos, pasando casi sin tocarte, un leve roce sobre el tanga del bikini, lo suficiente como para que un suspiro exhale de tu boca.

Como un naufrago en el desierto abres la boca, deseosa de que calmen tu sed, rogando unas gotitas de frío elemento que mitiguen el fuego. Chupas con ansia ese dedo que te las ofrece.

Unos labios resbalan sobre tu piel, besándote aquí y allá. De vez en cuando esa boca deja que un cubito de hielo sea quien te acaricie. La temperatura ha ido subiendo tan rápidamente que el hielo se funde con el calor del cuerpo rápidamente.

Te das la vuelta y ahora es una lengua, fría, la que te recorre, deteniéndose en cada rincón, en cada pliegue.

Y es que hace un rato estabas aletargada plácidamente, escuchando el ronronear de las olas, y a mí me apetecía despertarte.

06 septiembre 2008

Moderación

Me preguntan que por qué modero los comentarios. Pues todo resultó a raíz de una serie de comentarios soeces e insultos varios por parte de Mr. Anónimo y/o Mrs. Anónima hacia mi persona y hacia otras personas.

Así pues, decidí activar la moderación de comentarios en éste y en otros blogs.

¡Qué le vamos a hacer! Hay gente para todos los gustos.

Para eso tengo mi e-mail ahí, para que quién quiera decir algo que dé la cara, ¿no?