A pesar de todo sé, y es que estoy convencido de ello, que eres una joya. Todo un lujo al alcance de muy pocos, de casi ninguno. Culta, inteligente, muy sensual, y… morbosa!!!Y es que te gusta provocar. Descarada!!!! Te gusta que te observen. Te encanta que todos los hombres se fijen en ti con miradas lujuriosas. Sientes como sus ojos se clavan en tus glúteos, como sus pupilas se dirigen hacia tus pechos, como les gustaría tenerte a su lado. Y yo… para qué nos vamos a engañar, pues sí, a mí eso me cautiva porque me encanta darles envidia.
¿Sabes…? Sí, ya te lo imaginas. Soy un egoísta. Me gustaría tenerte sólo para mí. Llevarte a los mejores restaurantes y ver como el resto de los comensales se quedan boquiabiertos, llevarte a los mejores hoteles y disfrutar viendo como el personal se queda petrificado y es que… tienes una carita de princesa, de niña buena, de no haber roto nunca un plato, de una dulce timidez, pero… tu mirada te delata. Por tus ojos brota el fuego de ese volcán que hay dentro de ti, ardiente, deseosa de que alguien mitigue un poco ese calor que tanto te consume.
Mañana he pensado en llevarte a la ópera antes de ir a cenar a ese restaurante de cocina francesa. Y… no creo que sea capaz de aguantarme. Lo sabes muy bien, tu sensualidad desborda mi sexualidad. En el entreacto te voy a poner contra una de esas paredes nobles y frías del Teatro Real y allí, rodeados de tanta aristocracia y gente de bien (o eso dicen), te voy a excitar hasta que el deseo ciegue tu pudor. No pararé hasta que me ruegues que siga, que no me detenga, que lo hagamos allí mismo, en cualquier sitio, en ese instante porque ya estás tan húmeda y el fuego que sientes es tan grande que ni siquiera mis labios pueden calmar los tuyos, ni siquiera mi lengua puede refrescarte. Y entonces… sí, entonces, en ese momento me detendré, porque quiero disfrutar contigo de esa excitación que nos haría cometer cualquier locura aunque fuésemos el objeto de todas las miradas, la noticia de todas las portadas. Quiero saborear contigo esa excitación sin llegar aún al climax. No hay nada mejor y sé que te gusta, aunque tu deseo te ciegue y te incite a continuar. Ese es un placer reservado a aquellos que lo saben degustar como tú y como yo.
Luego… creo que eso no te lo voy a contar ahora. Luego será una sorpresa. Una dulce sorpresa que sé que te va a satisfacer.
Y ya sabes que soy un cabrón, un egoísta, un provocador, un…. Vamos, lo que se dice una joyita!!!!. O quizás no tanto.

