07 agosto 2008

Abierto por Vacaciones

Podría haberme despedido, haber cerrado el blog por una buena temporada alegando unas vacaciones. Pero no, no ha sido así exactamente. Las vacaciones llegarán, como llega el ansiada agua del mes de mayo que riega los campos.

Ha sido una buena racha de mucha tensión, de mucho… stress lo llaman algunos. Lo cierto es que ha sido un no parar constante que me ha tenido sin practicar mi deporte favorito, el ocio. Y ahora que comienzan los Juegos Olímpicos… arghhh!!! Que poquito tiempo me queda para entrenar. Yo que pensaba participar y llevarme alguna medalla en ocio. Bueno, veremos a ver que pasa.

Y es que me apetece ir al aeropuerto, comprar un billete de ida, sí, sólo de ida, la vuelta ya veremos. Comprar un billete de ida a cualquier parte.


A un sitio donde tenga una terracita junto al mar. Donde pueda observar los barcos, las gaviotas revoleteando de aquí para allá, las olas que vienen y van mientras me tomo algún refrigerio, a ser posible fresquito.

Y luego por la noche, tumbado en una de esas camas enormes que hay en la playa, poder escuchar el susurro del mar, sentir el abrazo de la fresca brisa, el murmullo de las hojas de las palmeras...
Y es que me gustan los contrastes, tanto que tampoco descarto ir en dirección sur, muy al sur, allí donde ahora me podré encontrar con el silencio de los bosques nevados, silencio sólo roto por alguna rama que no ha podido soportar el peso.
Hay quien esta situación le produciría escalofríos, a mí me proporciona placer. El placer de saber que luego habrá una chimenea encendida esperando para calentar los cuerpos. Aunque no siempre es necesaria esa chimenea, hay muchas, muchas formas de entrar en calor. De sentir escalofríos por fuera y un calor intenso por dentro.

Y la conclusión que obtengo de esta breve reflexión es que no tengo un estereotipo definido.
También sería capaz de volver a perderme por algún desierto de esos en los que no hay nada, sólo arena y algunos pocos arbustos que permanecen impertérritos al fogón del dios sol.

Un buen lugar para descansar, para recargar pilas, para estar seguro de que ningún móvil ni teléfono ni fax ni e-mail ni nada va a molestarte.

Tampoco descarto un poco de ocio cultural. Un recorrido por la arquitectura construida a base de esclavos y presidiarios. Y es que el poder de unos pocos se elaboró gracias a la contribución de muchos, la inmensa mayoría no fueron voluntarios sino forzosos o más bien diría, forzados a ser forzudos levantadores de piedras y otros elementos.

Así pues, mientras decido qué especialidad de ese deporte tan agradable, tan saludable, tan agradecido, tan encantador, tan… llamado ocio; declaro oficialmente que este blog está Abierto Por Vacaciones.

23 junio 2008

Noche...

Dicen que esta es una noche especial, una noche de esas mágicas en las que el Cuélebre se encuentra con las Xanas y, juntos, recorren lo más redóndito del bosque en busca del Diañu.

Esa podría ser una buena excusa para llevarte conmigo a esos bosques que tanto te gustaría visitar. Al atardecer, cuando el sol ya se está terminando de ocultar, te cogería de la mano y te llevaría conmigo.
Poco a poco la vegetación nos va envolviendo, como si nos quisiera abrazar. A tu alrededor todas y cada de las tonalidades del color verde que jamás te hayas podido imaginar. Más brillantes, más opacos, más claros, más oscuros,… todos.

Los sonidos del día se han ido reemplazando por los que la noche provoca en todos esos pequeños seres que pueblan este lugar. Casi sin darte cuenta, como si los árboles te quisieran abrazar, el camino se ha ido volviendo cada vez más estrecho, y lo que en un principio era una pista forestal, ahora apenas resulta un pequeño sendero casi oculto por la vegetación.

Hayas, pinos, alcornoques, olmos,… todos están ahí, como esperasen nuestra presencia para unirnos con los demás. A su lado multitud de pequeños arbustos, de helechos, enredaderas, el musgo que cubre sus cortezas y la humedad, esa humedad que percibiste en un principio cuando me dijiste que podías oler la frescura de la hierba. Ahora esa humedad nos ha ido envolviendo como si fuera un manto casi invisible.

Entre los escasos resquicios que las ramas dejan entrever, apenas se cuela una luz muy tenue. Es la Luna que lucha por iluminarnos mientras las nubes se interponen. En esa penumbra nuestros ojos se han ido acostumbrando y así y todo apenas nos llegamos a ver.

De repente, a lo lejos, entre los árboles, el brillo de una luz. Las sombras de las hojas, de las ramas, movidas por una suave brisa, hacen que esa luz se proyecte danzando a nuestro alrededor.

Nos quedamos perplejos observando ese baile de sombras mientras me escuchas como te susurro al oído, cómo te digo que esta noche me gustaría recorrer cada milímetro de tu piel, cada poro de tu cuerpo, lentamente, suavemente.

Quiero que sientas como me deslizo sobre tu piel, con la misma suavidad que una gota de agua, al principio muy despacito, tibia en contraste con el calor de tu cuerpo para, a medida que va resbalando, aumentar su temperatura hasta el punto de que ya sólo sientes cómo juguetea sobre tu piel.

Muy despacio, bajando desde tu cuello, poco a poco, para después, comenzar a deslizarse más rápido, como una parte de ti. Llegando hasta uno de tus pechos para, sin esquivarlo, bajar sobre él. Reduciendo su velocidad al encontrarse con tu curvatura, como si quisiera gozar de ese instante, como si quisiera detener el tiempo, sin embargo, con la fuerza de la gravedad, atrayéndola en su recorrido, empujándola hacia abajo.
Y entonces pasando sobre tu pezón que, a su contacto, se queda erguido, puntiagudo, para después, continuar su camino, más rápido, y al llegar a tu pubis vuelve a reducir su velocidad, como si quisiera jugar con tu deseo, poniéndote el vello de punta, tan erguido como tus pechos, y, lentamente, sin dejar su camino, sin detenerse, aunque más despacio que antes, sientes como continúa hacia abajo.
Su temperatura se ha igualado con la de tu piel aunque, por dentro, sientes un calor como si hubiera toda una hoguera en tus entrañas. Y ahí sigue, descubriéndote, recorriéndote, haciéndote sentir empadada, provocándote escalofríos, erizando tus pechos, contrayendo tu piel a medida que recorre cada centímetro de ti. Y la sientes, y deseas que pase rápido, que siga su camino, te parece como una eternidad, como si el tiempo se hubiese detenido, como si estuviera esperando a que algo explotase en tu interior para continuar recorriéndote.
Sin embargo la percibes, notas como continúa más hacia abajo, más hacia dentro, en dirección a tu parte más sensible y, como si de un juego se tratara, empiezas a percibir otra gota bajando por tu cuerpo, al principio como si quisiera seguir el mismo camino que la anterior, sólo que ésta se desliza por entre tus pechos, más rápida, más veloz. Y cuando se encuentran se funden en una sola que, más grande, continúa hacia tu sexo. Y muy despacio, acariciándote, como si disfrutase con tu excitación, se introduce en tu interior. Y así, una tras otra, las gotas van bajando por tu piel, aumentando tu humedad hasta hacerte sentir plenamente empapada.

Y es que esta noche te comería la boca, poco a poco, saboreando tus labios, deleitándome con tu lengua, entreteniéndome con tus pechos, saboreando tu sexo, fundiendo mi cuerpo con el tuyo, como una sola alma.

13 junio 2008

Entretenido

.- ¿Qué te pasa Karlos?. Ultimamente no escribes mucho.
+ Estoy entretenido.
.- ¿Entretenido? ¿con qué?
+ Di más bien con quién.
.- ¿La conozco?.
+ No, aún no.
.- O sea, que piensas presentármela.
+ Por supuesto. Aunque aún sé no cuál será. Verás, tengo el corazón partío, roto en dos pedazos. Me gusta una americana pero también hay una japonesita que... ufffff. Las dos tienen unas curvas...
.- Oyessss, no te pases!!!!
+ Eiiiiii, eso ha sonado a celossssss, jajajaja. Me tengo que decidir. No puedo seguir así. Un día me levanto pensando en una y todo me da vueltas a su alrededor. Y luego, pienso en la otra y... uffff, que lío. Esta situación no puede seguir así, tengo que tomar una decisión ya y olvidarme de la otra. El problema es que cada una tiene un... algo, algo que la hace especial. Ya, ya sé lo que vas a decirme, que probablemente no me guste ninguna de las dos. Pues no, el problema está en que me gustan las dos. Bueno, hay otras que también me gustan pero es que eso ya es demasiado. Noooo, mejor me centro y me decido.
.- Jó, pues ya me contarás.
+ Sí, ya te la presentaré. Aún no sé cuál será, pero... uffff, que lío.