24 octubre 2006

Toalla

Es tan agradable esta sensación que... Estoy tan a gusto y… es que me encanta sentir el chorro a presión del agua caliente. Al final, me cuesta decidirme pero acabo por darle la última vuelta y termino así por cerrar el grifo de la ducha.

Unas cuantas gotas, bastantes, no me resultaría fácil contarlas, se han quedado sobre la piel. Ahí están, inmóviles, esperando a que alguien las quite o… a percibir el más mínimo temblor para comenzar una loca carrera, deslizándose cuerpo abajo, jugueteando y juntándose unas con otras para, a veces, cambiar su camino, y otras, aumentar su velocidad mientras me rozan, me tocan, me acarician.

Te llamo y te pido que me ayudes a secarme. Coges una toalla de algodón, una de esas toallas suaves, enormes con las que podrías taparte desde la cabeza hasta los pies, una toalla que absorbería todas las gotas en un instante.

Pero… te digo que no, que no cojas la toalla. Hoy… sí, hoy y ahora, quiero que seas tú mi toalla. Ven, acércate. Sé que te gusta sentir la humedad. Sé que te gustaría empaparte conmigo. Así que no pongas esa carita. Así, así me gusta más. Con el brillo ardiente de esa mirada, de ese volcán que brota por tus ojos. De ese fuego que tienes dentro y… cómo lo percibo ya. Siento que el agua se va a evaporar al primer contacto con tu piel.

Ven, no pierdas más tiempo y desnúdate. Quítame todas estas gotas que resbalan por mi cuerpo. Quiero que sea tu piel la que me seque. Que te pegues tanto a mí como la mejor de las toallas. Que con tu lengua recorras cada centímetro de mi piel quitando las gotas que se hayan quedado olvidadas, escurridizas. Quiero sentir tu cuerpo, caliente, secándome, resbalándose por encima de mí, juntándose al mío sin dejar ni un solo milímetro de separación. Quiero sentir como me secas, quiero sentir tu cabello sedoso acariciándome, quiero sentir como me quitas… hasta la última gota.

10 octubre 2006

¿Te encuentras bien? ¿Te pasa algo?

Me preguntan que si me encuentro bien, que si me pasa algo. Y respondo que sí, que me encuentro perfectamente, descansando, disfrutando de unos días en estas bonitas tierras del Norte. Aquí, donde tengo que venir a un ciber para poder leer el mail y también, como no, para escribir estas palabras. En estas tierras donde las gentes son de espíritu noble y corazón bondadoso, hombres con la piel curtida por el sol y el mar. Aquí es donde me gusta venir, de vez en cuando, a relajarme, a reunirme con viejos amigos, a salir a pasear por estos bellos lugares, algunos bastante recónditos y me alegro de que sigan siendo así para que puedan perdurar muchos años más.

Vine con la intención de estar sólo unos días pero ya no recuerdo cuántos van. Si pudiera me quedaría toda la vida siempre que Tú estuvieras aquí, junto a mí.
A cada paso que doy, en cada momento, no sé por qué, pero te siento cerca, como si tu piel estuviera junto a la mía, rozándonos, acariciándonos. Supongo que, como muy bien dices, todo tiene una causa y esto no debe de ser una casualidad.

Hay muchos sitios maravillosos en el mundo y éste es, para mí, uno de ellos. Aquí donde el salitre del mar llega hasta las más altas cumbres, esas que están casi siempre nevadas, aquí donde hace unas horas lucía un sol espléndido y, quién sabe si, dentro de un rato, lloverá para que estas tierras sigan estando verdes. En estas tierras donde los más ancianos del lugar te hablan de xanas, trasgus, cuélebres, diañus,… y demás seres mitológicos.
Algo debe de tener este sitio para que cada vez que venga me sienta con una sensación de plenitud, de bienestar, de recuperar toda mi energía. Es algo mágico, casi tanto como si Tú estuvieras a mi lado.

28 septiembre 2006

Dia de perros...

Hoy tengo un cabreo... De esos que si pillo al autor o autores no sé que les haría. Se me ocurren mil cosas y ninguna buena. Hoy que parecía que iba a brillar el sol.., y brilló, pero también brilló mi ira. Hoy que parecía que haría un buen día, pues no, yo tuve un mal día, un día de perros.

Que ¿qué me ha pasado?. Pues aquí lo cuento para que quien lea esto lo tenga en cuenta y procure evitar que le pase lo que a mí.
Antes de ir al banco a hacer unas gestiones me da por mirar en la web los movimientos y me encuentro con que en la visa tengo unos cargos pendientes por casi 3,000.00 euros. Me quedo perplejo, boquiabierto, cuando veo que son 3 cargos del mismo establecimiento y el mismo día. Es una pizzería que ni siquiera conozco y en la que no he estado jamás. Contacto con el banco y me dicen que si es un fraude (por supuesto que sí) entonces he de poner una denuncia y enviarles una copia para que ellos lo comiencen a gestionar. La cuestión es que el banco me dice que primero me lo cobrarán y luego, cuando se demuestre que soy inocente (que ironía!!!), entonces me devolverán el dinero.
Me voy a la comisaría a poner la denuncia e indagando como ha podido suceder esto, me doy cuenta que, el viernes anterior, cenando en un restaurante, el grrxqzsxx*+(/#.... del camarero probablemente me hizo un duplicado de la visa cuando se la di para pagar. Así que, con esa copia, el muy h.... p.... y algún amiguete suyo (dueño o encargado de otro restaurante, concretamente, la pizzería), el domingo, me intentaron estafar casi 3,000.00 euros en pizzas. Vamos, como para comer pizzas toda una vida.
Opciones:
A) ir a la pizzería a pedir explicaciones. No creo que nadie les haya engañado y se haya hecho pasar por mí con una tarjeta duplicada. Más que nada, porque no creo que nadie sea capaz de gastarse esa cantidad de dinero en pizzas en una tarde. Por tanto, son, como poco, cómplices.
B) ir al restaurante donde cené el viernes y buscar al camarero para pedirle explicaciones. Que ¿por qué estoy tan seguro de que fue en este sitio? Pues porque en bastante tiempo (semanas) no había utilizado esa tarjeta y cuando te la copian la utilizan lo antes posible y te intentan estafar lo máximo hasta llegar al límite de la tarjeta. Así pues, tienen muchas posibilidades de ser el origen del problema.
C) reclamarle a Visa y al banco lo que es mío y que ellos se peguen con los h… p…. que me han querido robar.
D) muchas otras opciones más y todas ellas bastante agresivas.

Como las dos primeras, me han parecido que me iban a suponer algo más que pedir explicaciones y, tampoco estoy dispuesto a tener que, encima, indemnizar a alguien por haberle roto la cara, aunque sea un chorizo cabrón, entonces he optado por:
1) intentar razonar friamente
2) denunciarlo en comisaría
3) enviar una reclamación al banco solicitando que no me cobren lo que yo no me he gastado
4) esperar a que esto se resuelva por un cauce pacífico, aunque, puedo asegurar que, en los primeros momentos, hubiera hecho un par de visitas que...
Lo mejor de todo es lo que he aprendido de esta situación: cuando vayas a pagar con una Visa, Amex, Mastercard,… cualquier tarjeta, salvo en lo sitios que sean de absoluta confianza, en el resto, por muy buena pinta que tengan, nunca, nunca, nunca, nunca jamás, dejes tu tarjeta a ningún camarero, empleado o lo que sea. Pide que te traigan el datafono o bacaladera a la mesa y que pasen la tarjeta delante de ti. Y si te dicen que no se puede, entonces vete con ellos a donde esté el aparatito y fíjate bien, no vaya a ser que pasen tu tarjeta por un lector y aprovechen para hacerte una copia. Esto se debe de aplicar en restaurantes, tiendas,… en cualquier sitio donde pagues con tarjeta.
Ah! Y jamás dejes los recibos (la copia) por ahí tirados. Ya no suelen tener impreso el nº de la tarjeta pero, así y todo, hay auténticas mafias que se dedican a recogerlos de las papeleras de gasolineras, restaurantes,… para coger tus datos e intentar estafarte.
Es una lástima que vivamos en un mundo con un montón de…. Si de mí dependiese les ataba una cadena a lo pies, les daba un pico y una pala y a arreglar las carreteras. Pero no, la justicia les mete en la cárcel (por poco tiempo) y con todo lujo de detalles. En fin, que tengáis mucha suerte y que nunca os pase lo que a mí.