01 julio 2007

De Compras


No suelen quedárseme pegadas las sábanas. Me gusta madrugar y disfrutar del día, de los primeros rayos de sol. Aunque no siempre, a veces me acuesto tarde y entonces me enredo con las sábanas.

Hoy era uno de esos días en los que me encuentro casi en otro mundo cuando oigo el sonido del despertador. Lo intento apagar pero no, no es eso, es el móvil. Ya es de día por los rayos de luz que se cuelan por todos los rincones pero yo aún me encuentro en la medianoche.

Lo primero que viene a mi cabeza es que ha debido de haber algún problema para que me llamen a estas horas, o quizás una tontería de esas que le pasan a algunos jefes, de esos que se piensan que todo el mundo está pendiente de que todo les funcione. Intento decir algo, no sé si un hola, un buenos días, un dígame, un… y me encuentro con una carcajada.

.- Jajajajaja!!!!, no me digas que aún estás dormido. Pero si tú eres de los que les gusta levantarse temprano.

Reconozco su voz y me sorprende que me llame a estas horas.

.- Vamos levántate. ¿te vienes conmigo? Quiero ir de rebajas. Que ya empiezan y me acuerdo de las rebajas de enero, jajajajaja!!!!!

Es C. Hace dos o tres años que la conozco. Alguna vez hemos quedado a cenar, a tomar alguna copa y… algo más. Sentado en la cama, mientras intento espabilarme, la oigo como me dice

.- ¿nos vemos a las 10? Me gustaría ir a…

Tengo la cabeza a punto de estallarme, el estómago subido a la garganta, necesito beber agua y tomarme un tonopan o algo que me quite este dolor de cabeza. Últimamente me estoy pasando, estoy superando mis límites de tolerancia al alcohol y los días siguientes son terribles. Nunca había tenido estas resacas. Quizás sea que llevaba una temporada sin salir mucho y haya pedido práctica y costumbre. Quizás sea que me estoy pasando mucho. Uffffff, no sé pero daría algo por quitarme esta jaqueca. Y C. no para de hablar.

.- Venga, levántate y ven a buscarme. Podemos tomar un café en… y luego vamos de rebajas a…

.- Pero, ¿es que ya han comenzado las rebajas? Últimamente viajo bastante y estoy un poco despistado. ¿no comienzan en julio?.

.- Sí, bueno, en algunos sitios. Pero yo quiero ir de compras. Me da igual que sean rebajas o no. Lo que me apetece es ir de tiendas y probarme ropa, y que me digas que tal me queda. O ¿es que no te acuerdas de las rebajas de enero en…? Jajajajaja!!!!

.- Je, claro que me acuerdo. Esas cosas no se olvidan, jajajaja!!!!. Vaya, vaya, o sea que quieres ir a probarte ropa y que yo te diga cómo te queda.

.- Sí, jolín, si que te ha costado pillarlo.

.- Ya, es que estoy fatal. Anoche estuve en… y luego nos fuimos y… vamos, que cuando llegué a casa eran las tantas y ahora no sé si habré dormido 3 o 4 horas y aún tengo cierta resaca. Déjame que me de una ducha, me tomo algo y paso a buscarte.

.- Vale pero date prisa que estoy ansiosa por probarme algo, jajajajaja!!!!

.- Ya, ya, tú lo que quieres es volver a pasar por aquel probador.


(…continuará…)

01 junio 2007

29 mayo 2007

El Guante

Quién me iba a decir a mí que una sirena, sí, has leído bien, una sirena tuviese guantes. Y no contenta con ello va y me lanza uno a mí. Y yo que voy de aquí para allá, que no paro ni un momento, que últimamente hasta me he planteado si alguna extraña metamorfosis se estará apoderando de mi, porque bien es cierto que cada día duermo menos y más recorro la noche, cuál vampiro se tratara. Y mira que me encanta el día, el amanecer, el sol que comienza a iluminar la mañana. Pero es que también me gusta el atardecer y la noche y la Luna y…

Así que en este devenir mío, me detengo un momento, me paseo por esos blogs que me gusta curiosear y me encuentro con que la sirena Glauka me ha lanzado un guante. Y yo que soy un caballero, y por tratarse vos de quien se trata, pues recojo el guante y hago un hueco en esta ajetreada vida para satisfacer esa curiosidad gatuna.

Me pide que “transcriba el segundo párrafo de la página 179 del libro que actualmente estés leyendo”. Y he de reconocer que empecé a leer este libro hace tiempo pero lo dejé aparcado en un estante. Otros menesteres reclamaron mi atención y no soy yo hombre que deje nada a medias. Que todo lo pendiente lo llevo anotado detrás de las cejas. Así que ahora que vuelve el buen tiempo, entre relax y relax, entre sol y sol, terminaré la tarea empezada.

Es un libro de bolsillo. No suelo llevarme grandes volúmenes conmigo. Por eso lo del segundo párrafo casi se convierte en una página completa. Es más, ha sido media página y la primera frase de la siguiente página. No iba dejar el texto a medias porque, ¿ya lo dije?, no me gusta dejar nada pendiente, nada a medias.

Bien, pues he aquí el párrafo en cuestión:

“ – Los caballeros nos dejaron solos para que pudiéramos rezar, después de lo cual mi tío abrió una pequeña puerta que estaba cerrada bajo llave, situada detrás de la tumba y se irguió como si estuviera dirigiéndose hacia el Capítulo. A continuación se arrodilló dando la espalda al altar y a la cruz. Abrió la urna y extendió los huesos resecos de san Eusanio formando un semicírculo ante los dos. “Arrodíllate a mi lado, Pietro”, me dijo. Y luego comenzó a recitar algo que sonaba como una plegaria en una lengua que yo hasta entonces jamás había oído. La plegaria incomprensible continuó durante algún tiempo. Cuando se detuvo, comenzó a hablar sin mirarme: “Pietro, hoy habéis dado el primer paso de una serie que os llevará, a vos y a vuestra familia, a obtener un gran poder. Ahora debéis estudiar.”

El librito en cuestión es “El Ultimo Templario” de Edward Burman. Es una novela con ciertos rasgos históricos. Una mezcla entre el pasado real y la ficción. O quizás no hubo tanta ficción. No estuve allí. Y tú, ¿estuviste allí? A mí me hubiera gustado tener la oportunidad de ser testigo de esa historia.

A la amiga Glauka: ¿satisfecha su curiosidad?. Pues ha habido suertecilla porque esta pregunta hace un par de meses, hubiese tenido como respuesta un compendio de frases en inglés relativos a un tema un tanto aburrido pero sobre el que me tenía que empapar.

Y no, no voy a pasarle el guante a nadie. Este guante me lo quedo yo. Y si tú que has leído esto quieres contarnos que estás leyendo, pues ¿a qué esperas?.