Me levanto despacio para no despertarla. Tiene apoyada su cabecita y un brazo sobre mi pecho. Duerme plácidamente y si cuando está despierta tiene una carita de ángel, dormida lo parece aún más. Pero no hay que dejarse llevar por equívocos. También es un auténtico demonio. Y quizás, porque me gusta el riesgo, las emociones fuertes, porque me atrae el peligro, quizás por eso me sienta atraído por ella.
Me termino de deslizar y dejo que su cabecita resbale suavemente y descanse sobre una almohada. Voy hacia la puerta de la habitación y antes de salir me giro para mirarla. Su cuerpo desnudo se ilumina por los rayos del sol que se cuelan a través de los resquicios de la ventana, haciendo que la piel brille y el bronceado parezca aún más intenso. Sobre la pared se proyectan las sombras que producen sus curvas. Cierro la puerta y me dirijo a la cocina.
Preparo un buen desayuno: zumo de naranja, café, tostadas, mermelada, mantequilla, miel. Regreso sobre mis pasos llevándolo todo en una bandeja. Abro la puerta y allí sigue. Dejo la bandeja sobre una mesita y me inclino sobre ella. La beso suavemente en la espalda. Se estremece. La sigo besando. Poquito a poco. Voy dándole besitos aquí y allá. Aparto su pelo a un lado y la beso en la nuca para después continuar hacia el cuello. Su piel se vuelve a estremecer como si tuviera frío. Pero no, en realidad hace bastante calor y la temperatura de la habitación es bastante elevada. Casi tanta como la que desprendimos la noche anterior amándonos locamente. No sé cuanto tiempo estuvimos, pero no nos detuvimos hasta que nuestros cuerpos se quedaron exhaustos. Luego nos fundimos en un abrazo y así nos quedamos dormidos.
A medida que mis besos aumentan, su cuerpo se estremece más y más. El silencio de la habitación queda roto por un suave murmullo que sale de su boca. Una de las almohadas está un poco descosida por el borde. Introduzco dos dedos para atrapar una de aquellas pequeñas plumas con las que están hechas. Deslizo mi mano muy despacito, dejando que el plumón acaricie su cuerpo. Comienzo por el brazo que tengo más cerca para continuar por el hombro y después descender por la columna hasta alcanzar el final de la espalda. Giro hacia la derecha y subo por un costado. El murmullo de antes se está convirtiendo ahora en un gemido.
Continúo ascendiendo y dejo que la pluma acaricie un pecho aplastado contra las sábanas. Su cuerpo se continúa estremeciendo y en su carita veo una sonrisa de placer. Su cuerpo está tenso como yo también me estoy empezando a poner. Me susurra algo que no llego a entender.
Desciendo con las caricias hacia su cadera. Ahí me agacho y le doy un mordisquito en una nalga. Es toda ella tan apetitosa que me la comería toda entera. Vaya si me la comería. Y, ¡¡¡ cómo me la comería!!! Comienzo a acariciar sus largas piernas. Alcanzo un tobillo para agacharme y darle un besito. Continúo con la lengua recorriendo el borde de su pie para llegar a los deditos. Ahí me detengo y comienzo a chuparle los dedos, primero uno, luego otro. Se está desperezando y la oigo cómo me dice: ¡¡¡ cómo me gusta, mmmmmmm……sigue!!!
Está comenzando a excitarse. Me incorporo para recorrer con la lengua una pierna. Me encantan. Son largas, bien formadas. Me entrego en cuerpo y alma en esa labor de recorrer su cuerpo con mi lengua. Saboreándolo. Disfrutándolo como si ésta fuera la última vez. Me voy deteniendo aquí y allá. Especialmente en todos aquellos lugares donde hay un rinconcito, como si ahí se hubiera escondido su deseo y la llave que enciende el fuego de ese volcán que brota de dentro suyo.
Vuelvo a acariciar con la pluma su espalda y siento cómo se tensa, como si fuera la cuerda de un arco, preparada para explosionar con toda su fuerza en el mismo instante que la liberen. Separo sus piernas con mis manos, suavemente y comienzo a besar la parte interna de sus muslos. Los gemidos aumentan.
De repente, sin que se dé cuenta, hundo la cabeza entre sus muslos para tocar con la puntita de la lengua su sexo. Su cuerpo se convulsiona como si lo hubiera tocado un cable eléctrico. Sus piernas se cierran sobre mí apretando mi cabeza aún más. Vuelvo a tocarla y la oigo como me dice: ¡¡¡ me encanta cómo me despiertas!!!
Se da la vuelta mientras entreabre sus ojos. No hay nada que me complazca más que ver la felicidad en su cara. Sus pechos están frente a mí. Erguidos. Duros. Su excitación ha ido creciendo a medida que aumentaban mis caricias. Comienzo a besar sus pechos. Primero uno y luego otro.
Me termino de incorporar y me dirijo a la bandeja donde está el desayuno. Cojo el tarro con la miel y con la cucharita dejo caer unas gotitas. La miel le recorre el pecho como si fuera una húmeda caricia. Me acerco y con la lengua voy lamiendo su pecho y la miel, y la miel y el pecho. Se revuelve en la cama. Se excita más aún. Se siente húmeda, muy húmeda y excitada. Sus pechos están duros como yo también lo estoy. No hay nada que más me excite que ver cómo se excita ella. Y es ese juego tan divertido de excitarse y dejarse excitar lo que nos entretiene con gran placer.
Cojo otra cucharadita y dejo caer unas gotas sobre su pubis. Las dejo que resbalen lentamente, camino de su sexo. Mueve sus piernas y las aprieta fuertemente. Hacia ahí me dirijo. Comienzo a chupar su pubis y es ahora cuando la oigo gemir fuertemente. Empieza a arquear su pelvis y yo aprovecho para lamerle el sexo por donde discurre la miel.
Con las manos separo sus piernas para hundir más mi cabeza y poder así llegar más adentro con la lengua. Continúo en mi búsqueda por alcanzar lo más profundo de su ser.
Noto cómo está a punto de llegar al orgasmo. Su humedad aumenta al ritmo que aumentan sus movimientos en la cama. El colchón vibra con todo su cuerpo al estremecerse de placer. Alargo una mano y le acaricio un pecho mientras mi lengua sigue profundizando más y más en su recorrido dentro de ella. A medida que sus movimientos aumentan, aumento yo los de mi lengua. Primero moviéndola en círculos y luego introduciéndola dentro, dando empujoncitos de arriba a abajo.
En este momento le gustaría decirme que quiere que la penetre, que la folle, que le sujete los brazos a la cabecera de la cama mientras la hago mía pero es tal su excitación que no puede articular palabra. Sólo puede gemir y gemir de placer mientras yo agito mi lengua dentro de ella con más fuerza aún hasta que llega al orgasmo.
En este momento es cuando me doy cuenta de que la he despertado completamente, que el demonio que lleva dentro está dispuesto a devorarme y yo... yo me siento un tanto indefenso aunque dispuesto a luchar, a plantarle cara y demostrarle que no me voy a rendir fácilmente si pensaba que sería una presa fácil, una víctima más de ese rosario de hombres que han ido cayendo, uno detrás de otro, rendidos a sus pies. Y para ello, la voy a hacer frente, haciéndola mía una y otra vez, de una y mil formas distintas hasta que consiga aplacar ese fuego, esa bruja malvada que lleva dentro.

22 comentarios:
Después de una noche intensa, siempre resulta un lujo desayunar en la cama...
Así empezamos la semana con buen ánimo, jeje
Un beso, carlos
La mejor manera de que te despierten por la mañana si señor!!!!! Un buen desayuno y algo más.....jejeje.
Buenos días!!!!!
un beso desde mi caja.
pandora.
Me ha encantado la cantidad de diminutivos que utilizas en este relato, los cuales se oponen frontalmente al deseo, pasión, énfasis, sensualidad con que describes ese despertar fántastico pleno de sabor a miel.
Me alegro de leerte Carlos
Mis besos de siempre
Tremendo despertar, despues de una nochhe desenfrenada de sexo, un desayuno tierno y timido.
Feliz inicio de Semana.
Besos
A mí no se me ocurre mejor manera de empezar el día.
Ha sido un verdadero plaver leerte =) Estoy por quedarme dormida a ver si por causas del destino me despiertan y colman a mi brujita interior :P
Muchos besos...
A vєrđαđєirα fσrçα ηãσ έ α đσ мαr
єηfµrєciđσ qµє tµđσ αrrєbєηtα,
мαs siм α đσ rσchєđσ iмóvєl
qµє α tµđσ rєsistє
βєijiηhσs ♥
Un bonito despertar lleno de calidez y repleto de sensaciones.
Besos.
Me ha encantado.
Sabes despetar , si señor , debe ser un placer tenerte al lado por la mañana . Besos Carlos
Hummmm que buen despertar, ver la luz, jugar, sentir emocion.
Tu relato me hace bien al alma.
Dulzura de las mañanas.
Un beso y buena semana. :)
Ya sabes que a mí me gustan los "dulces despertares".
Te envío un dulce beso.
Permiteme decirte que mientras leía me iba excitando y no he podido dejar de leerte hasta el final.
Gracias por hacerme sentir mientras leía,me gusta sentir mientras leo.
Besos,
Espero conocerte mucho más...
Drmir contigo debe ser una maravilla si luego tienes esos despertares .
Beso
niño de los dulces despertares.. sigue susurrando sonrisas que acaricien al amanecer..
nei
qué buen despertar...
es la primera vez que te visito, y creo que lo haré más a menudo!
Veo que estamos despiertos...
Gracias por el comentario. Los límites me toca ponerlos a mí, y yo soy muy ilimitada... ayssss la nuit...
Beso...
Por eso hago ese alegato a la igualdad, si hay un día de la mujer, que haya un día del hombre, sin más.
Y yo tan despejada... será que hace una noche impresionantemente buena... me acabo de comer un kit-kat.
Valeria: un desayuno así, en la cama o en una playa al amanecer o en cualquier otro lugar, siempre es algo que te anima a comenzar el día con alegría.
Pandora: Pues sí, por favor, a mí me trae Ud. un desayuno completito, de esos que no vienen en la carta
Calma: Me alegro que te guste.
Venus: Si has comenzado una buena noche lo mejor es continuarla por la mañana, con un despertar así.
Najwa: Tú pide el deseo a los reyes magos, a papá noel, o al mago... que más atraiga a esa brujita, que quizás un día de estos te encuentres con un despertar sorprendente.
Rafaela: Sí, es cierto, tan cierto como que no hay árbol que no haya sacudido el viento. Besos.
Belita: Un despertar lleno de dulces sensaciones, de pasión, de arrebato. Como digo yo, un despertar con energía.
Carla: Me alegro que te haya gustado.
Líneas desordenadas: No estaría mal lo de encontrar una isla así, una isla de arena blanca, finísima, con un mar transparente, cálido, un lugar donde no pase el tiempo y puedas disfrutar en buena compañía. Alguna recomendación: que tal por las Seychelles o Aruba o...?
Churra: Uysssss, pues no sé si es un placer o no. Me han llegado a decir que soy todo un diablillo.
Malena: Me alegro que te haya gustado.
Lara: Te gustan los "dulces despertares". Y a quién no? A mi me encantan
María: Bienvenida. Me alegro que hayas... sentido al leer.
Casilda: dormir conmigo... Ufff, no te creas, no me estoy quieto ni un sólo momento. Especialmente cuando estoy con alguien.
Nei: Así seguiré, susurrando al oído mientras preparo el desayuno ;)
Querida enemiga: Bienvenida. Así seguiré, despertando por las mañanas. Y luego... uyssss, luego... ya lo contaré.
Calma: Claro que estamos despiertos. Y si no ya me encargo yo de ser un buen despertador.
Estas noches con ese cielo, con esas estrellas,... invitan a cometer locuras.
Umm que dulce despertar, la caricia de una pluma y el humedo recorrido de unos labios.
Besitos.
Pd: Aprovecho el comentario para darte las gracias por la visita a mi blog.
Carlos, descansa un poco de tu trabajo, que no es bueno que te dejes hasta la piel!!!!!!!!!
un beso desde mi caja.
pandora.
Rico desayuno y delicioso despertar...
Rico y exquisito como siempre.
Besos
A quien no le gustaría despertar así todos los días?... Si alguna vez lo habéis experimentado estaréis conmigo en que es maravilloso... yo aún tengo el recuerdo cercano.
Un beso lleno de magia para todos y en especial para tí, Carlos. Es un placer leerte.
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