04 noviembre 2007

Formal vs Descarado

Cierra los ojos y escucha lo que te voy a susurrar al oído. Por si acaso tuvieras alguna duda, te aclaro que soy todo un caballero, educado y amable, así que no tienes por qué desconfiar. Reconozco que, en ocasiones, soy un descarado, un sinvergüenza, un atrevido. Pero esto sólo ocurre a veces, en determinados momentos que me reservo para cuando...

Cierra los ojos y déjame que te cuente, déjame que te diga que... sí, aún hay tiempo, podemos ir al aeropuerto y subirnos a un avión que nos lleve lejos, a una playa recóndita, muy escondida de multitudes que nos puedan agobiar, una playa para nosotros solos.

Llegaremos cerca del crepúsculo, justo a tiempo para cenar algo. Conozco un restaurante desde el que podremos observar como el sol se oculta, entre las montañas, descendiendo lentamente, penetrando con sus últimos rayos entre las ramas de los árboles.

A la luz de unas velas, regaremos la cena con un buen caldo, un tinto, quizás un Marqués de Viernes Noche. Brindaremos mirándonos a los ojos, comunicándonos mucho más que con cualquier verso, estrofa o palabra. Mientras paladeamos algún manjar, recordaremos los buenos momentos. ¿Sabes? me encantará volver a escuchar el dulce sonido de tu voz, la melodía de tu risa. Y ver el brillo de tu mirada.

Poco a poco habrá ido oscureciendo, noche cerrada será cuando lleguemos a los postres. De fondo, alguna pieza clásica nos envolverá, sobresaliendo las notas del piano. Una música que te hará sentir relajada, feliz, contenta. Y con la luz de velas alzaremos nuestras copas para brindar otra vez por nosotros y por el paseo que daremos por la playa. Un paseo a caballo, aprovechando la luz de la luna llena, escuchando el rumor de las olas, como llegan una y otra vez a la orilla, una y otra vez, despacio, suavemente, sin prisa, perezosamente.

Cabalgaremos hasta una cala que conozco, una cala protegida por los arrecifes, allí tumbados en la arena observaremos la luna y las estrellas. Casiopea, la Osa Mayor, la Estrella Polar,... todas, todas brillarán por ti esa noche. Buscaremos alguna estrella fugaz a la que pedir un deseo, abrazados porque la brisa del mar, a esas horas, propicia que los cuerpos se acerquen para darse calor mutuamente.

Y podremos quedarnos toda la noche, los ojos mirándose, hablándose, susurrando al oído para no quebrar la paz que nos rodea.

Más tarde, al amanecer, después de ver como nace el sol sobre el horizonte, como el cielo se transforma, primero azul, luego anaranjado, regresaremos al hotel para desayunar y cambiarnos de ropa. Y sí, por supuesto, habré reservado habitaciones independientes, que yo soy todo un caballero, muy formal, muy serio.

Con el día podremos ir a una playa que casi nadie visita. Para entonces las olas ya se habrán despertado, y batirán la arena, llamándonos para ir a su encuentro.

Cuando regresemos a la arena, con la piel perlada por la gotas del mar, nos tumbaremos para que el sol vuelva a templar nuestros cuerpos. Y... ¿sabes?, pocas cosas hay que me gusten más que poder ver esas gotas de agua sobre tu piel, deslizándose lentamente, empujándose las unas a las otras, para coger más velocidad y bajar rápidamente por tus curvas, haciéndote cosquillitas.

De algunas gotas ya me haré cargo yo. Ya las recogeré con mis labios, dándote besitos, dulcemente, saboreándolas, deleitándome en cada gota, en cada poro de tu piel, secándote. Lo haré indistintamente, aquí y allá, según se vayan deslizando, sorprendiéndote, porque te pediré que cierres los ojos y que escuches el sonido de las olas mientras yo deslizo mis labios por tu cuerpo.

Recorreré tu cuello, mordisqueándolo, acariciándolo. Tumbada boca abajo te masajearé la nuca, para luego continuar dándote besitos por toda la espalda, descendiendo hasta tus caderas. Bajaré por tus piernas, y cuando haya terminado de secarte, empezaré a extender el bronceador empezando por los pies, masajeándolos, relajándolos. Después ascenderé por tus tobillos, esos que se suben en los tacones de aguja.

Con el aceite deslizaré mis dedos, poco a poco, en círculos, a veces presionando un poquito, lo justo, como si de un masaje relajante se tratara. Y a veces, sin apenas tocarte, para provocarte esas cosquillitas que te dan escalofríos.

Más arriba, llevaré los dedos hasta el interior de tus muslos, para extender bien el aceite, mientras me agacho y te doy besitos en la espalda. Así, entre la espalda y los muslos, provocándote sensaciones, aquí y allá, poco a poco, con el sonido del mar de fondo, el sol calentando tu cuerpo y la brisa o las caricias, ya no sabrás discernir cuál es la causa de los escalofríos que te recorrerán por dentro, desde la cabeza hasta los pies.

Antes de que te suba demasiado la temperatura, te extenderé el aceite por la espalda, masajeándote las caderas, relajándote. Luego continuaré hasta llegar a la nuca y ahí me volveré a entretener, pasando mis dedos por tu cabeza, entre tu pelo.

Será entonces cuando te des la vuelta. Ahora los besos comenzarán por tu cuello, subiendo hacia tus mejillas, para llegar peligrosamente a tus labios.

A continuación comenzaré por las piernas, como antes, empezando por los pies, masajeando los deditos. Subiré por los tobillos, las rodillas, los muslos y volveré a asegurarme que no queda ni un solo rincón sin recorrer, sin proteger.

De propina te daré algún besito que otro, sí, entre las piernas. Yo creo que esos besitos te van a gustar, te van a provocar unos escalofríos mayores que los que hayas sentido hasta ese momento. Besitos con una lengua descarada, una lengua traviesa que se empeñará en explorar todos tus rincones más íntimos. Abriéndose paso, lentamente, indagando, separando hacia un lado, luego hacia el otro, para después volver a entrar un poquito más adentro. Retrayéndose, regresando por el mismo camino abierto para volver a entrar, más decidida, más adentro. Y así una y otra vez, explorando los alrededores, entrando y saliendo, recorriéndote por dentro, deslizándose, humedeciéndote mientras tú te humedeces.

Luego... luego... lo dejo a tu imaginación que será también la mía.

Vas a pensar que soy un descarado, un sinvergüenza, y como soy un caballero, te seré sincero. Sí lo soy, lo reconozco. Pero no lo soy siempre, sólo de vez en cuando, todo a su tiempo, en su momento adecuado.

Proposiciones de todo un señor loco, y también de un sinvergüenza trastornado.

17 comentarios:

eclipse de luna dijo...

Si eso es locura...me voy a un manicomio directa..bonita forma de expresar cada uno de los momentos, con esos susurros al oido,la musica de un piano de fondo,el sonido del mar, la luz de las estrellas...
Me gusto..
Un besito.Mar

Verena Sánchez Doering dijo...

me encanto lo sutil y caballero, la cena romantica y el lugar que elijes para hacerlo mas encantador
hablas llleno de amor y romaticismo, escuchando su voz y el brillo de su mirada
y ademas no pueden faltar las copas para celebrar y la musica
es como que has vivido la historia y cada instante
lo que mas me encanto lo de las habitaciones separadas ya que eres todo un caballero
pero luego llega el momento del encanto de la pasion, de la entrega y el placer
son momentos tan intimos vividos de a dos, que ella tambien sintio cada instante que no va a pensar
que eres un sinverguenza
solo dos locos viviendo y sintiendo la vida, el amor y la pasion
me encanto
gracias por tus saludos y tu compañia en Lagrimas
que estes muy bien, y una linda semana
mil besitos


besos y sueños

pandora dijo...

Ser seducida de esa manera por un caballero.... ¿cómo conoces mis fantasías?¿?¿?¿ jajajjaa.

En el fondo, cualquier caballero que se precie de serlo, tiene un lado oculto que atrae como el imán más potente.

un beso desde mi caja.
pandora.

Mery dijo...

Y quien es la mujer que se resiste a eso...tu sabes mucho jejejje. Bueno espero que si tiene destinataria lo disfrute, que seguro que lo hace. Me gusto el post, esa mezcla es explosiva, si fueramos solo formales que rollo no?

Besos

Anónimo dijo...

Ese descaro me encanta, el masaje ni te cuento... :)

Creo que esa invitación hará que tengas candidatas suficientes para ir contigo a la playa.
Un beso, Carlos

Anónimo dijo...

¿Haciendo casting para el próximo puente? ;)

Esto es lo que yo llamo adelantar acontecimientos para provocar su existencia, sí señor.

Ya nos contarás si Sí o si No ... en cualquier caso, éxito asegurado, aunque no lo consigas, que la subida de temperaturas en este otoño frío que nos ha tocado no es tarea fácil y tú, lo has logrado.

Un beso.

almassueltas dijo...

dulcemente descarado....

beshotes

Anónimo dijo...

Te visite por tu nombre,y me dejaste sencillamente flipando...llevame contigo a ese viaje Carlos!!

Angel y Demonio dijo...

Jajajaja!!! Pues muy buen texto, auqnue debo decirte que se te cayó lo romántico!! XD (lo cual me parece bien, de pasada)

Paso a saludarlo, pues, caballero.

Eso.

A&D

Unknown dijo...

Como decimos en Puerto Rico: me apunto! (Quiere decir que me ofrezco para participar).

luna llena dijo...

pues pocos caballeros conzco yo así...una pena. Eres una especie en extinción??
besos de luna

Anónimo dijo...

Perfecto relato...pues perfecto es tu recuerdo de aquel momento...

Perfecta dualidad y perfecto caballero

Pero se te ha olvidado concretar lugar y hora, no quieres recordarlo de nuevo?

Bs dulces

@Intimä dijo...

Un caballero?
Quedan tan pocos, :-) que buen efecto causo en mi leerte.
Besitos.

eclipse de luna dijo...

Gracias por tus visitas a mi eclipse..

Un besito.Mar

Angela dijo...

Una proposición de caballero descarado.....me gusta....

Besitos

Verena Sánchez Doering dijo...

gracias amigo
por tus lindos saludos y compañia en Lagrimas
volare como me dices para que mañana mis sueños se conviertan en realidad
mil gracias
muchos cariños y que estes muy bien, una linda semana
besitos


besos y sueños

Anónimo dijo...

Sin palabras... No hay nada más que decir... el resto... seguramente sería silencio... infinítamente más comunicador llegado ese momento...

Beso.