07 diciembre 2007

Relax

Viena, Munich, Atenas, Roma, Milano, Ginebra, Paris, Madrid, Lisboa, Londres, Bruselas,… y más ciudades que no nombro por no hacer la lista mayor. Y después... vuelta a empezar. No acabar de bajar de un avión, y volver a subirse a otro, rumbo a otra ciudad, a otro hotel, a otra reunión. Regreso a casa, que hay días que ya no sé siquiera ni donde vivo, para antes de que me aclimate, otra vez camino del aeropuerto para volver a viajar a otra ciudad.

Globalización lo llaman. Y esa es la enfermedad que a veces me atenaza. He de reconocer que me gusta, me encanta esa sensación de la adrenalina corriendo por las venas, del stress a flor de piel, de las reuniones con presentaciones casi improvisadas. Y cada vez soy menos “polite”, cada vez soy más agresivo. ¿No queríais resultados? Pues entonces no perdamos el tiempo. Pongámonos a ello cuanto antes, ahora mismo!!!.

Pero también hay días en los que me encuentro agotado, en los que preferiría estar en algún trabajo diferente, en algún lugar más tranquilo, con menos stress. Hay días en los que no estoy a gusto en este mundo en el que muevo. Días en los que necesito relajarme, perderme por alguna isla desierta y olvidarme de todo.

Llevaba un par de días deseándolo, quería cambiar de aires, necesitaba respirar. Sin haber llegado aún a la terminal ya tengo el smartphone encendido, compruebo los mails, el buzón de voz y hago unas llamadas.

Me apetecía haber ido en otra dirección pero no pudo ser. O no me llamó o el mensaje no llegó. Alguna causalidad habría, no sé. Así que cambio de rumbo pero no de planes, porque yo necesitaba ver el mar como fuera.

“¿quedamos mañana para comer? El viernes trabajo pero mañana jueves no. Me acerco hasta ahí y nos vamos a algún sitio de la costa”

“Tú estás loco, ¿vas a conducir más de 1.000 km en un día sólo para venir a comer?”

“Al final váis acabar convenciéndome de que realmente estoy loco. Pues sí. Podría ir en avión y sería más rápido, pero es que me acabo de bajar de uno. Quiero conducir. Me levanto temprano y a eso de las 12 estoy ahí”.

Y eso hice. No me fuí a ninguna isla, no había tiempo. Pero sí a un rinconcito encantador. Y valió la pena. Necesitaba estar al lado del mar, escuchar el ronroneo de los barcos al maniobrar en el puerto, el olor a salitre, a mar, la brisa que te envuelve, las gaviotas revoloteando en busca de los restos de algún pescado...

El poder disfrutar de esa comida, de esas vistas, de esa tranquilidad, de… es algo que me hace sentir muy, muy afortunado. Esto es calidad de vida. Y es que hoy necesitaba relajarme un poco.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueeeeeeno...

Ya no me quejaré más de mi vida estresada viendo la tuya :P

Tas un pokito loco por lo de los 1000Km en coche ;)

Supongo que esa es una de los millones de locuras que merecen la pena...

Un besazo

pandora dijo...

la verdad, no sé si envidiarte o compadecerte.
A veces el mar me llama de la misma forma, no puedo evitarlo, no tengo problemas para hacer la maleta de mi vida y trasladarme a cualquier otro lugar, pero una de las condiciones es que se me permita visitar el mar, cuando el cuerpo me lo pida.
Por suerte ahora mismo mi vida no descansa nada lejos del mar, un placer para los sentidos.

un beso, pandora.

pd.- He decidido envidiarte!!!!

GLAUKA dijo...

Es evidente que te entiendo perfectísimamente ;), en eso de necesitar el mar ... yo lo tengo má sfácil, pero sí, te leía y sentía esa necesidad y tamibén ese descanso que sólo encuentro cuando por fin estoy cerca del mar. Basta su visionado y su olor.

Eso sí: descansa un poco anda, y mira a ver cómo coges este toro.

Un beso.

Mery dijo...

Pues me alegro...y te envidio, eso si envidia sana. Hay momentos que necesitas cargar las pilas.
besos

...flor deshilvanada dijo...

Acabo de verte en casa y vine a visitarte, vos viajas en avión y yo lo hago más rápido, la red me hace llegar en segundos a donde deseo...

Bueno, eso sí que es relax, maravillosa tu manera de vivir la vida :)

Saluditos!!

Churra dijo...

Ganas de escapar, pues yo tambien me haria mil kilometros solo para comer, para estar un rato fuera de todo el lio de mi vida .Por desgracia no puedo hacerlo mucho, hay una cuerdita atada a mi cintura que no me deja alejarme.
Tienes que parar ese ritmo chico .
Un beso

Anónimo dijo...

De estress, ando bien servida como tú, no cojo aviones cada día, pero tengo dosis de adrenalina en sangre en mi trabajo. La diferencia es que yo cada día veo ese mar que tanto amas, desde mi casa. Y eso, es un privilegio, me considero afortunada.
Me alegro que lo pasaras tan bien, te entiendo, a mí tampoco me frenan 1000 km, hazlo siempre que puedas...

Andrea González-Villablanca dijo...

GRAZIE!!!

Y QUE SUERTE LA TUYA EHH
YO LLEGANDO DE MIAMI APENAS PERO CON TANTO LUGAR QUE RECORRISTE TÚ JAJAJA!!!

FELICES FIESTAS Y GRACIAS DE NUEVO.

Lara dijo...

Una escapadita de esas sienta de miedo. Hazlo más a menudo, no lo dudes, sobre todo si te escapas junto al mar.
Besos.

LOLA GRACIA dijo...

Y yo que tengo unos poderosos hilos invisibles que me impiden salir de aquí. Con lo que me gustan los aeropuertos!!
Es una vida agotadora,sí, pero te sientes vivo,cada minuto, cada segundo.

MAR dijo...

QUE LINDO LUGAR......EL MAR...ME GUSTA..
BESOS PARA TI.
MAR

Dejame que te cuente dijo...

Cuanto daria yo por tener un poquito de lo que tu tienes...
imaginate la vida totalmente contraria ala tuya...imaginate años y años sin salir de tu ciudad....de tu casa...sin libertad para ir a ninguna parte sin dar miles de expliciones previas.....
y cuando logres imaginarte algo asi....conseguiras hacerte una idea de como vivo yo....
un beso carlos...
disfrutaaaaaaa¡¡¡¡¡

Karlos dijo...

No es oro todo lo que reluce. Muchas veces es subirte a un avión a las 7 de la mañana, llegar a una ciudad, taxi a un hotel, sala de reuniones, presentación, comida rápida, continuar la reunión, regreso precipitado al aeropuerto y vuelta a casa a las tantas de la noche para volver a madrugar al día siguiente. Sí he estado en una ciudad preciosa pero podría haberme quedado en la mía perfectamente ya que no pude disfrutarla.

Aunque no siempre es así. Cada vez más intento buscar algún hueco para poder escaparme. De todas formas me considero muy, muy afortunado, por todo.

MAYA dijo...

O trabajamos en lo mismo o en algo muy parecido. Pero has descrito exactamente mi vida laborar y mis ganas locas de treparme en la camioneta y manejar mil kilometros para refugiarme en un lugar donde no escuche la llamada de mi vuelo o estar sentada en un gate tomando una conexión.

Yo me disparo mañana a una hacienda a montar caballo y con el teléfono desconectado. Un sólo día pero es necesario porque en dos días de nuevo a las presentaciones, reuniones, comidas de trabajo y demás cosas que hacen de mi vida un stress continuo.

Lo mejor compañero.

Beso,

Maya

Valeria dijo...

Seguro que nos hemos cruzado alguna vez. Eres ese chico con cara de prisa que mira el reloj? :)

Un beso, Carlos

Angel y Demonio dijo...

Lo de la isla desierta no deja de sonar atractivo, jejeje. Existe tal cosa por estos días? Quizás sea parte de la aventura salir a buscarla. :)

Sólo paso ma dejar saludos, y mis agradecimientos, por todo.

Cariños!

Simplemente Maria dijo...

Imposible no caer bajo el influjo de su olor, su paz y de la gente del lugar.
Un paraiso natural! mi tierra! ;)
Es Luarca, verdad?

Sibú dijo...

Al leer este post recorde lo que un uno de los mios escribi y es que se deben hacer esos impulsos locos para que valga la pena seguir viviendo seguir en nuestra rutina, es robarle a la vida eso que ella nos ha quitado muy lindo! y es que so no se hace ahora cuando?
De rebote en rebote mi piedra me trajo hasta aca lindo blog!

Unknown dijo...

Locura? Sal de la vida. A seguirle echando sal...te acompaño en tus aventuras y locuras. Un abrazo.