Por estos lares es costumbre jugar a la lotería una o dos veces al año. Incluso para quienes casi nunca jugamos a ningún juego de azar. Son el sorteo de Navidad y el de El Niño.
No soy muy afortunado en el juego, más bien nada. Los juegos de azar no van conmigo. Si te quieres arruinar, invítame un día al casino y no ganarás nada, ni siquiera apostando al rojo y al negro al mismo tiempo. Eso sí, hay otros juegos... que me gustan mucho más.
Extrañamente, en Navidad, nos tocó el reintegro, es decir, la misma cantidad que habíamos jugado. Así que, de mutuo acuerdo, decidimos reinvertir las ganancias en el siguiente sorteo, en el de El Niño.
Ni corto ni perezoso decido ir al centro de la ciudad. Toda una odisea. Pero me apetecía cambiar la lotería en alguna administración del centro, en algún local bastante afamado por la cantidad de premios que suelen repartir. También es una cuestión de lógica matemática. Cuanta más lotería venden, más posibilidades tienen de entregar algún premio.
Había bastante tráfico, aunque no mucho más que en otras fechas. Cuando ya estaba en una de la arterias principales, me desvío en el primer cruce siguiendo las indicaciones de una señal de parking.
A pocos metros de la entrada vislumbro la señal de advertencia. ¡¡Diablos!! por ahí no paso. No es la primera vez que me sucede esto. En el centro los parkings no suelen tener demasiada altura y con este coche eso es un problema. Tengo un margen de 2 cm por lo que decido no arriesgarme y quedar encajado en alguna rampa o en algún rincón donde el que midió la altura del parking se haya equivocado.
No me queda más remedio que continuar. Doblo la esquina con la intención de hacer un cambio de sentido y dirigirme a otro parking y... ¡¡nada, imposible!! Una señal que me obliga a girar al final de la calle, justo en el sentido contrario que yo quería.
Aquí es donde me empieza a tocar la lotería. Justo al final del todo hay un hueco. Una tarde, en estas fechas, en esta ciudad, en esta zona,... encontrar un sitio en la calle donde aparcar es algo así como si te encuentras una aguja en un pajar.
No soy muy afortunado en el juego, más bien nada. Los juegos de azar no van conmigo. Si te quieres arruinar, invítame un día al casino y no ganarás nada, ni siquiera apostando al rojo y al negro al mismo tiempo. Eso sí, hay otros juegos... que me gustan mucho más.
Extrañamente, en Navidad, nos tocó el reintegro, es decir, la misma cantidad que habíamos jugado. Así que, de mutuo acuerdo, decidimos reinvertir las ganancias en el siguiente sorteo, en el de El Niño.
Ni corto ni perezoso decido ir al centro de la ciudad. Toda una odisea. Pero me apetecía cambiar la lotería en alguna administración del centro, en algún local bastante afamado por la cantidad de premios que suelen repartir. También es una cuestión de lógica matemática. Cuanta más lotería venden, más posibilidades tienen de entregar algún premio.
Había bastante tráfico, aunque no mucho más que en otras fechas. Cuando ya estaba en una de la arterias principales, me desvío en el primer cruce siguiendo las indicaciones de una señal de parking.
A pocos metros de la entrada vislumbro la señal de advertencia. ¡¡Diablos!! por ahí no paso. No es la primera vez que me sucede esto. En el centro los parkings no suelen tener demasiada altura y con este coche eso es un problema. Tengo un margen de 2 cm por lo que decido no arriesgarme y quedar encajado en alguna rampa o en algún rincón donde el que midió la altura del parking se haya equivocado.
No me queda más remedio que continuar. Doblo la esquina con la intención de hacer un cambio de sentido y dirigirme a otro parking y... ¡¡nada, imposible!! Una señal que me obliga a girar al final de la calle, justo en el sentido contrario que yo quería.
Aquí es donde me empieza a tocar la lotería. Justo al final del todo hay un hueco. Una tarde, en estas fechas, en esta ciudad, en esta zona,... encontrar un sitio en la calle donde aparcar es algo así como si te encuentras una aguja en un pajar.
El sitio es justito, mucho. Tanto que si no fuera por la cámara de marcha atrás me hubiese llevado por delante algún bolardo o me hubiera tenido que bajar muchas veces para calcular las distancias. Pero dada la suerte que he tenido no es cuestión de desaprovecharla, así que después de un buen rato de maniobras, consigo aparcar.
En esta ciudad como en muchos otros lugares, aparcar en la calle, en determinadas zonas implica tener que pagar por ello. Así que me dirijo a la maquinita en cuestión, introduzco unas monedas y obtengo un ticket que me autoriza a dejar el coche allí durante una hora.
Cambio el billete de lotería y serpenteando entre la multitud me encamino de nuevo hacia el coche.
Doblo la esquina y veo al policía de espaldas a mí, enfrente del coche, tomando nota de la matrícula. ¡¡¡ Me está multando!!!!!
Cuando estoy a su lado le digo:
.- Oiga, he puesto un ticket de aparcamiento y se ha terminado el tiempo hace 5 minutos, no es justo que me multe.
Se gira hacia mi y me responde:
Se gira hacia mi y me responde:
.- ¿es éste su coche?
.- ¡¡¡Claro!!! Si ya le he dicho que...
.- ¿es que no ha visto la señal?.
La señal no la he visto pero a ti sí que te estoy viendo. Esto no se lo digo, sólo lo pienso. Lo que sí que hago es poner cara de perplejidad, cuestión que no me resulta difícil ya que no me había fijado en ninguna señal. Yo, tan contento de haber aparcado allí, y ahora resulta que estaba prohibido estacionar justo en ese hueco. Y la señal que lo indica está justo al lado del coche.
.- Si hubiese aparcado Ud. unos metros más allá ya no estaría ocupando una plaza reservada, y sólo le multaría por haber sobrepasado el límite de tiempo en más de 20 minutos.
.- Disculpe, no me había dado cuenta. No ví la señal. Y con respecto al ticket... utilicé todas las monedas que tenía, no pude sacar un ticket por más tiempo. Y por cierto, tuteame, no me gusta que me llamen de Ud.
.- Mire, para que no le vuelva a ocurrir le voy a dar una tarjeta.
.- ¿una tarjeta?, no, no hace falta tanto, con que me des tu número de teléfono me basta, no necesito tu tarjeta de visita.
.- ¡¡¡Claro!!! Si ya le he dicho que...
.- ¿es que no ha visto la señal?.
La señal no la he visto pero a ti sí que te estoy viendo. Esto no se lo digo, sólo lo pienso. Lo que sí que hago es poner cara de perplejidad, cuestión que no me resulta difícil ya que no me había fijado en ninguna señal. Yo, tan contento de haber aparcado allí, y ahora resulta que estaba prohibido estacionar justo en ese hueco. Y la señal que lo indica está justo al lado del coche.
.- Si hubiese aparcado Ud. unos metros más allá ya no estaría ocupando una plaza reservada, y sólo le multaría por haber sobrepasado el límite de tiempo en más de 20 minutos.
.- Disculpe, no me había dado cuenta. No ví la señal. Y con respecto al ticket... utilicé todas las monedas que tenía, no pude sacar un ticket por más tiempo. Y por cierto, tuteame, no me gusta que me llamen de Ud.
.- Mire, para que no le vuelva a ocurrir le voy a dar una tarjeta.
.- ¿una tarjeta?, no, no hace falta tanto, con que me des tu número de teléfono me basta, no necesito tu tarjeta de visita.
No he acabado de decirle esa tontería y ya me estoy arrepintiendo. Generalmente, a los policías no les gustan las bromas.
Sin prestar mucha atención a mi comentario, como si no lo hubiera oído, responde:
.- Nooo, es una tarjeta electrónica que puede recargar, como si fuera una tarjeta de crédito. Sirve para pagar en los parkímetros.
No me pareció que se hubiera ofendido por el comentario anterior, así que continúo, intentando conseguir alguna empatía y que se apiade de mi.
.- Vaya, yo que me había hecho ilusiones. A pesar de que los uniformes de policía no son nada favorecedores, a ti te sienta muy bien. Así que no me imagino cómo debes de estar cuando te quites el uniforme y te vistas con ropa de calle.
Me sonríe mientras se gira y se dirige delante de mi hacia la máquina de tickets.
Caminando detrás suyo, no puedo evitarlo, se me va la vista hacia su culo. El pantalón deja adivinar unos glúteos tersos, duros. Y ese vaivén de caderas...mmmmm....
Muy amablemente me explica con todo detalle el funcionamiento de la tarjeta.
.- Se introduce en esta ranura, mediante este botón comprueba el saldo, con éste puede recargar la tarjeta, con este otro obtiene el ticket de estacionamiento,...
.- Da gusto tratar con policías como tú, eres un encanto. Y... ya sé que estás de servicio y ahora no puedes pero, ¿podemos quedar otro día a tomar algo?. Ah!!! Y le voy a enviar una carta al alcalde pidiéndole que a las mujeres policía os den un uniforme más femenino.
.- Da gusto tratar con policías como tú, eres un encanto. Y... ya sé que estás de servicio y ahora no puedes pero, ¿podemos quedar otro día a tomar algo?. Ah!!! Y le voy a enviar una carta al alcalde pidiéndole que a las mujeres policía os den un uniforme más femenino.
Todavía hoy no sé como lo he conseguido, pero no me multó.

9 comentarios:
jajajaja...en algunas ocasiones estas cosas cuelan. Como poner cara de buena jejejje.
Besos
jajaja
No te multó, porque parece que sos todo un galán... ;)
Si querés comprar un número de lotería, yo vendo, tengo una agencia y tengo los ganadores ;)
Saluditos!
Ayyy.. y te preguntas aún que porque no te multo?
Tremendo, eres tremendo..
Besos
Mira que a mi han intentado sobornarme con todas las artes posibles, pero soy muy dura... aunque reconozco que ha habiído algún caballero que ha hecho tambalear mis cimientos y ha humedecido mis bragas sin el saberlo, tal vez todos tengamos un precio...y no me refiero al económico. Pero a mi me asalta una duda ¿quedaste con ella?
Beso
Mira Carlos, no te multó porque es una santa o eras la buena acción del día ;) porque me hacen a mí eso currando de lo que curra la dama, en horario laboral y se come el coche, el parkímetro y hasta el block de multas jajajajajajajjaaja!!!! (por muy bueno que pueda llegar a estar el susodicho tocanarices -en este caso tú-, sí ;))
Asique súmale otro gordo de la lotería, porque te has librado de una buena indigestión tocándote la "vigilante" que te tocó, sin duda.
(No te enfaaaades que sabes que es verdad lo que digo ;)) Besos!
vale, vale, me aprendo el truco para la próxima vez que me paren, mira que intento poner cara de buena, pero no me ha funcionado. A ver así!!!!!!!!!
un beso, pandora.
¿Tu estas seguro que esa mujer no era sorda ????
(es que me he levantado feminista hoy )
Un beso
jajajajaj ....pues si tienes suerte si, porque por lo menos donde yo vivo es practicamente imposible que no te multen con cualquier escusa, pero bueno tambien influye aparcar donde no se puede jeje despistes.besos
MERY: Yo creo que ese día me tocó la lotería, o una guardia de buen humor.
EVAN: Gracias, lo tendré en cuenta.
EL OTRO LADO DE HECHICERA: Pues así y todo, todavía me pregunto por qué no me multó.
CALMA: No fué un intento de soborno, sólo una acción desesperada por evitar un multazo.
GLAUKA: No sé si era una santa o no, de lo que estoy seguro es que no era una Sirena ;)
PANDORA: mmmm... nunca se sabe, una carita de buena persona quizás...
CHURRA: Pues ahora que lo dices... jejeje
PASION INTIMA: Y aquí también, ya te digo que me tocó la lotería.
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