26 julio 2010

La Crisis de los Burros

Hace unos días me hablaron de esta historia, no la recuerdo exactamente pero voy a intentar plasmarla lo más cercana posible.
En ocasiones yo también tengo que buscar alguna metáfora para explicar algo, y cuando escuché esto me pareció una de las mejores que he escuchado ultimamente para explicar qué es lo que ha sucedido y como están yendo las cosas, con una pequeña dosis de ironía.
Hace unos años, no muchos, un comerciante se dirigió a una pequeña aldea donde nadie le conocía y le ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.
A gran parte de la población le pareció una oferta muy interesante y la aceptaron. Sin embargo no fueron todos.

Al cabo de unos días regresó y ofreció 200 euros por aquellos burros que le quisieran vender. Algunos de los que se mostraron reacios la primera vez aceptaron esta oferta de buen grado.

Unas semanas más tarde regresó a la aldea. Los pocos que aún no le habían vendido sus burros se acercaron al comerciante. Este les ofreció comprarles los burros que quedaban por 300 euros cada uno. Todos aquellos que aún no le habían vendido los burros aceptaron presurosamente esta oferta pensando en el beneficio que iban a obtener comparándose con los primeros que habían vendido sus burros. Era el triple de la primera oferta.

Al cabo de un par de días regresó el comerciante y ofreció 500 euros por cada burro que le vendiesen. Ya nadie tenía burritos que vender así que se fué sin poder comprar ninguno, no sin antes decir al despedirse: la próxima semana volveré.

Al día siguiente envió a uno de sus vendedores al que nadie conocía en aquella aldea, con gran parte de los burros que había comprado para que los vendiese a 400 euros cada uno. Todos los habitantes de la aldea no lo pensaron dos veces y compraron burros, incluso más de uno pidió dinero prestado para poder hacer una buena compra.

El vendedor regresó y su jefe le envió esa misma tarde con el resto de los burros para que los vendiese. Y los habitantes volvieron a comprar más burros y a pedir más préstamos para poder pagarlos.

Pasó el tiempo y ni el comerciante ni el vendedor volvieron por la aldea. Desaparecieron con todas las ganancias que habían obtenido y nunca más se supo de ellos.

Y fué entonces cuando la aldea se quedó llena de burros y de habitantes con deudas a las que, muchos de ellos, no podían hacer frente ya que no había nadie que les comprase los burros y así poder pagar el préstamo que habían pedido.

Los prestamistas amenazaron entonces al jefe de la aldea diciéndole que si los deudores no les devolvían el dinero entonces ellos se arruinarían, no podrían seguir prestando dinero a otros habitantes y aquello acabaría por ser la ruina completa de la aldea.

El jefe de la aldea fué a la gruta donde guardaban el tesoro de la aldea y, en lugar de dárselo a los deudores para que pudiesen pagar a los prestamistas lo que hizo fué dárselo a estos últimos. Así que éstos recuperaron gran parte del dinero prestado y no le perdonaron los préstamos a los deudores, a los que continuaron persiguiendo hasta embargales todas sus pertenencias cuando no podían pagar los préstamos.

El jefe de la aldea también había pedido préstamos para invertir en burros y así conseguir grandes ganancias para tener más presupuesto para reparar y mantener la aldea. Y por otra parte había entregado gran parte del tesoro a los prestamistas. Entonces se dirige a otros jefes de aldea y todos ellos le dicen que se encuentran en situación similar y, además, si le dejan dinero no ven claro que se lo pueda devolver.

Situación actual:

El comerciante y su vendedor disfrutando de sus ganancias en algún paraíso fiscal.

Los prestamistas contentos porque recuperaron gran parte de lo que habían prestado y, además, en algunos casos tienen burros para vender cuando les visite algún comprador. Aunque los burros están bastante devaluados, por ninguna nadie pagará los 300 euros que pagó el comerciante en su día. Y no sólo eso, sino que también tienen muchos habitantes que les continuarán pagando los préstamos.

Muchos habitantes se han quedado en la ruina y sin burro.

El jefe de la aldea y el Gran Consejo están también arruinados.

Y en esta situación de caos es cuando el jefe de la aldea y el Gran Consejo deciden aumentarle los impuestos a los habitantes y bajarles el sueldo a aquellos que trabajan para ellos.

Conclusión mía: La avaricia es el origen de todas las crisis.

5 comentarios:

Belén dijo...

Demasiados burros veo...;)

Besicos

Anónimo dijo...

Que paguen los que han robado, que hasta ahora sólo pagamos los mismos.Muy bien expresado.
Besitos.

Mery dijo...

Muy bueno, si señor...lo malo es que siempre pagamos los mismos...

Besos

Anónimo dijo...

:))))
Besos, besos, besos

Karlos dijo...

Belén: sí, muchos burros, algunos de 2 patas ;) Bss

Damisela: ¿robar? lo que se dice robar... yo diría que ha habido engaño. bss

Mery: Sí, siempre son los mismos, unos más ricos y otros más pobres. Besos

Calma: Muchos, muchos besos.