27 noviembre 2010
Si algo va mal...
02 noviembre 2010
Vida Maravillosa
12 septiembre 2010
Fantasia I - Tienes un e-mail
Es lo que tiene la noche, especialmente la noche de luna llena, que me inspira, que me hace desarrollar toda mi creatividad. Como si de una inquietud se tratara, comienzo a elaborar y repasar todo el plan, una y otra vez, analizando cada detalle, previniendo cualquier imprevisto, pensando en cómo lograr que todo suceda según lo ideado.Acabas de recibir un sms que dice lo siguiente: "tienes un e-mail. Si aceptas el juego envía un sms a este número diciendo SI. Tienes 3 horas para decidirte".
Te conectas a tu cuenta de correo y entre todos los e-mails tienes uno con el título "e-mail de un casi-desconocido". Lo abres y esto es lo que lees:
Si te apetece jugar has de seguir todas las normas del juego. Todas sin excepción. Si no cumples alguna entonces no tendrás premio. Y sólo hay un premio. Tampoco tendrás más oportunidades. Esta será la única, así que tú decides si la quieres aprovechar.
Cuando hayas leído todo este e-mail y hayas decidido jugar, envía un sms al número 666 999 666 999 con la palabra SI. No es necesario que digas nada más. Tampoco recibirás ningún otro sms con ninguna respuesta. Tienes de plazo 3 horas para tomar una decisión. Transcurrido ese tiempo aunque envíes mil sms, el juego ya no comenzará para ti, habrás perdido tu oportunidad.
En esto consistirá el juego: esta noche a las 2:00, cuando las brujas ya se han reunido alrededor de las hogueras y han comenzado a recitar sus hechizos y plegarias, entonces te llamaré al timbre del portal de tu casa. Antes de pulsar el timbre ya habré tapado la cámara para que no puedas verme.
Sé que pensarás que soy alguien que te conoce, alguno de tus amantes. Puede que sí lo sea, pero también puede ser que alguno de ellos me haya hablado de ti y dado toda la información que necesito para organizar este juego. De todas formas no me verás, y si fuera uno de tus amantes tampoco me podrás reconocer. Hoy me afeitaré completamente, compraré un perfume diferente a los que suelo utilizar y no sólo no dejaré que me veas sino que tampoco me toques. Ya te digo que si fuese alguien conocido, no me podrás reconocer, y si fuese alguien desconocido... que más da, nunca lo sabrás. Sé que estarás pensando en romper alguna de las reglas de este juego pero, si lo haces, el juego se habrá terminado de repente y no llegarás al final, no habrá premio.
Cuando suene el timbre del telefonillo no mires a la pantalla, si lo hicieras no verás nada. Sólo tienes que abrir la puerta del portal. Luego vete hacia la puerta de casa y la abres, sólo un poco. A continuación apaga todas las luces. Todas sin excepción. Te diriges a tu habitación y cierras la puerta. Te desnudas completamente, te pones una venda sobre los ojos y te tumbas sobre la cama. Y deja también apagada la luz de tu habitación. No rompas las reglas del juego, si hay una sola luz, por tenue que sea, encendida, entonces el juego se habrá terminado.
Yo habré llegado a tu piso y una vez dentro escucharás como cierro la puerta. No tienes que hacer nada, sólo permanecer tumbada sobre la cama, completamente desnuda, con los brazos hacia arriba, como si estuvieras en una cruz. Y las piernas abiertas, muy abiertas. Es muy importante que sigas con la venda sobre los ojos y que no veas nada.
No te preocupes por mí, tengo una pequeña linterna que me ayudará a guiarme por tu casa, no quiero tropezarme con nada. Además mis ojos enseguida se acostumbran a ver en la oscuridad.
Una vez que me haya desnudado entraré en tu habitación. No te muevas, tienes que permanecer tal y como te dije, desnuda y tumbada sobre la cama.
Lo primero que haré comprobar que la venda, pañuelo o lo que te hayas puesto para taparte los ojos está ahí, ocultando tu mirada. De todas formas llevaré también una venda muy tupida que te colocaré para evitar que se te pudiera ocurrir hacer trampas. Ya te dije que no puedes verme. Y no muevas las manos, en ningún momento has de tocarme.
A continuación con una cuerda blanca ataré tus muñecas al cabecero de la cama. En este juego tú no podrás ni verme ni tocarme. No sabrás si soy alto ni bajo, ni gordo ni flaco, ni guapo ni feo. Y si mi colonia te recuerda a alguien te diré que es toda una casualidad porque ya te dije, será una colonia nueva que nunca antes me haya comprado.
Una vez llegado a este punto comenzaré a recorrer todos y cada uno de tus rincones, sin dejar ni un sólo milímetro de tu piel sin explorar. Sentirás como mis dedos se deslizan sobre tu piel, como mis labios te acarician aquí y a allá, poco a poco, sin prisa, deleitándome, degustando el sabor de tu piel. Sentirás como me deslizo por tus pies, por tus piernas, acariciándote, humedeciéndote, mordiéndote, haciendo que tu piel se erice, que tus pezones se vuelvan puntiagudos como los picos de una montaña. Rodearé la base de esas montañas, primero una y luego la otra, reconociendo el terreno, buscando un camino para ascender hasta tu cuello.
Percibirás el calor de mi aliento deslizándose arriba y abajo, por tus caderas, por tus brazos, por tu cuello. Notarás como mis dedos recorren todos los poros de tu piel, casi sin tocarte, apenas rozándote.
En ningún momento responderé a tus palabras. Sólo escucharás mi respiración. Seguiré así, una y otra vez, repasando todos tus rincones más ocultos, saboreando tu piel, sumergiéndome entre tus piernas y acariciándote con mi lengua hambrienta.
Separaré tus piernas y mis labios se juntarán con los tuyos. Te comeré una y otra vez, hasta escuchar tus gemidos más profundos. No me detendré ante nada. Por mucho que me digas, por mucho que gimas, dará igual, continuaré saboreándote, chupando tus labios, arriba y abajo, hacia un lado y hacia el otro, así una y otra vez.
Ni siquiera me detendré cuando llegues al orgasmo. Da igual que me digas ¡basta!, que me implores, que me ruegas que me detenga, que te deje descansar. Continuaré una y otra vez hasta que yo quiera. Seguiré apretándote con mis manos, pasando un brazo por entre tus piernas, sujetándote fuerte, presionándote, comiéndote, entrando en ti, una y otra vez, controlando tu excitación.
Y sólo te penetraré cuando a mí me apetezca. En este juego las reglas las pongo yo. Podrás sentir mis manos, mi lengua, y sentir cómo te penetro una y otra vez, a mi ritmo, a veces pausado, en otros momentos rápido, controlando tu excitación, deteniéndome cuando perciba que vas a llegar a un orgasmo para, acto seguido, volver con más fuerza. Así, como si fueses un globo a punto de estallar que, justo antes de que explote, dejo que pierda un poco de presión para, justo entonces, continuar inflándolo, presionándolo más y más.
Así una y otra vez hasta que a mí me apetezca que vuelvas a estallar, a explotar los sentidos en otro orgasmo que espero que permanezca en tus recuerdos.
Luego me vestiré, aflojaré la cuerda de una de tus muñecas y tendrás que seguir tumbada, sin moverte, con los ojos tapados. Sólo cuando escuches el ruido de la puerta cerrarse detrás de mi podrás encender la luz.
Si cumples todas y cada una de las reglas de este juego habrás llegado al último nivel, habrás ganado tu premio.
Nunca sabrás quién he sido. Ni tampoco sabrás, si algún día recibes una invitación para otro juego, ni si soy yo el que organice ese juego o si es otro. Eso forma también parte del premio.
10 septiembre 2010
Encuestas
- El 69% de los casados y el 65% de las casadas dicen que su vida sexual mejoró al casarse.
- ¿Fútbol o cama?. El 87% de ellos prefiere tener sexo antes que ver un partido.
- Sólo el 0,5% de los hombres casados considera infeliz su vida matrimonial. Ellas, un 3%
- Infidelidad. El 10% de las mujeres vive con el convencimiento de que su marido le ha sido infiel.
- El 45% de los casados y el 38% de las casadas dicen que sus relaciones sexuales son rutinarias.
- El 82% de los hombres y el 79% de las mujeres nunca ha usado juguetes sexuales.
- Duración. Sólo el 11% de ellas confiesa que el acto dura menos de 15 minutos.
- Más del 70% de los encuestados considera que sus relaciones son románticas.
- Un 10% de ellos afirma que su actividad sexual ha aumentado con la llegada de hijos
- Compras o sexo. El 29% de las mujeres prefiere una intensa tarde de compras antes que tener sexo.
- Casi la mitad de las mujeres casadas considera que serían felices sin sexo.
- Duración. Sólo un 3% de los hombres le dedican al acto más de 60 minutos
07 septiembre 2010
R.I.P.
Ayer se fue y ya no volverá nunca más. Tenía tan sólo 19 años. A la salida de una curva, gas a fondo, pisó uno de los pianos, derrapó y se fue al suelo como tantas otras veces pero esta vez no, esta vez no le pudieron esquivar y no sobrevivió. Ayer falleció un gran piloto de Moto 2. Era grande, no sólo como piloto, sino también como persona.Cuando sucede algo así, recuerdas aquellos otros que también se fueron, muchos en circunstancias similares. En accidentes tontos, en los que de no haber habido un coche que se cruzó en el momento más inoportuno, o aquel hombre que salió de su casa, ya de noche, a tirar la basura y cruzó la carretera sin mirar, justo cuando el hermano de un buen amigo pasaba con su moto y no le pudo esquivar. Allí quedaron los dos. O también una buena amiga de B. quién me contaba este sábado que una de sus mejores amigas se fue en plena adolescencia, cuando se les cruzó aquel coche y ella y su novio se cayeron, con tan mala fortuna que a él no le pasó nada y ella ya no se levantó.
Y es que tenía que estar prohibido que alguien fallezca con 15, o 19 o 25 o… años.
Son momentos de melancolía, de recuerdo de aquellos que se fueron, cuando te enteras de noticias similares. Pero no por ello dejaremos de seguir disfrutando del olor a gasolina, a aceite, a goma quemada, del rugido del motor cuando le das gas a fondo.
¿Qué sentido tendría la vida sino hiciéramos lo que nos gusta, lo que nos hace disfrutar?
En días así, como hoy, en esos momentos de recuerdos, es cuando más pienso en lo frágil que es la vida, lo que nos la complicamos a veces, y la incertidumbre de saber si mañana estaremos aquí o no. Por eso, sólo por eso, me siento afortunado de haber vivido un día más, de haber disfrutado como un loko, aunque fuesen cosas tan sencillas como aprovechar un viaje de trabajo para acercarme a una playa a contemplar el mar.
Mañana, mañana será otro día. O eso espero.
22 agosto 2010
Mientras dormías
Anoche, mientras dormías, como dice la canción, esa canción que nadie conoce, me hubiera gustado colarme en tu habitación.Me hubiera gustado colarme en tu habitación, observarte ahí dormida, y desearte al oído que tuvieses los más felices sueños.
Me hubiera gustado llevarte dormida a ese lugar que tanto deseas, y que hoy, al despertar te encontrases allí.
Me hubiera gustado colarme en tu habitación mientras dormías para susurrarte que, cuando abras esos ojos oceánicos me gustaría verlos llenos de alegría, sin ninguna melancolía.
Me hubiera gustado decirte lo que ya sabías, que el destino es caprichoso, a veces duro sin piedad, pero también, que algún día te compensará por todos los momentos que has pasado. Y es que has tenido que recorrer muchas millas, más rápido que los demás, y no ha sido tu elección, no tenías ya otra salida.
Me hubiera gustado colarme en tu habitación para decirte que algún día llegarás hasta el sol, y volverás a ser como siempre quisiste imaginar y, entonces, nada, nada volverá a ser como hoy.
26 julio 2010
La Crisis de los Burros
Hace unos días me hablaron de esta historia, no la recuerdo exactamente pero voy a intentar plasmarla lo más cercana posible.Al cabo de unos días regresó y ofreció 200 euros por aquellos burros que le quisieran vender. Algunos de los que se mostraron reacios la primera vez aceptaron esta oferta de buen grado.
Unas semanas más tarde regresó a la aldea. Los pocos que aún no le habían vendido sus burros se acercaron al comerciante. Este les ofreció comprarles los burros que quedaban por 300 euros cada uno. Todos aquellos que aún no le habían vendido los burros aceptaron presurosamente esta oferta pensando en el beneficio que iban a obtener comparándose con los primeros que habían vendido sus burros. Era el triple de la primera oferta.
Al cabo de un par de días regresó el comerciante y ofreció 500 euros por cada burro que le vendiesen. Ya nadie tenía burritos que vender así que se fué sin poder comprar ninguno, no sin antes decir al despedirse: la próxima semana volveré.
Al día siguiente envió a uno de sus vendedores al que nadie conocía en aquella aldea, con gran parte de los burros que había comprado para que los vendiese a 400 euros cada uno. Todos los habitantes de la aldea no lo pensaron dos veces y compraron burros, incluso más de uno pidió dinero prestado para poder hacer una buena compra.
El vendedor regresó y su jefe le envió esa misma tarde con el resto de los burros para que los vendiese. Y los habitantes volvieron a comprar más burros y a pedir más préstamos para poder pagarlos.
Pasó el tiempo y ni el comerciante ni el vendedor volvieron por la aldea. Desaparecieron con todas las ganancias que habían obtenido y nunca más se supo de ellos.
Y fué entonces cuando la aldea se quedó llena de burros y de habitantes con deudas a las que, muchos de ellos, no podían hacer frente ya que no había nadie que les comprase los burros y así poder pagar el préstamo que habían pedido.
Los prestamistas amenazaron entonces al jefe de la aldea diciéndole que si los deudores no les devolvían el dinero entonces ellos se arruinarían, no podrían seguir prestando dinero a otros habitantes y aquello acabaría por ser la ruina completa de la aldea.
El jefe de la aldea fué a la gruta donde guardaban el tesoro de la aldea y, en lugar de dárselo a los deudores para que pudiesen pagar a los prestamistas lo que hizo fué dárselo a estos últimos. Así que éstos recuperaron gran parte del dinero prestado y no le perdonaron los préstamos a los deudores, a los que continuaron persiguiendo hasta embargales todas sus pertenencias cuando no podían pagar los préstamos.
El jefe de la aldea también había pedido préstamos para invertir en burros y así conseguir grandes ganancias para tener más presupuesto para reparar y mantener la aldea. Y por otra parte había entregado gran parte del tesoro a los prestamistas. Entonces se dirige a otros jefes de aldea y todos ellos le dicen que se encuentran en situación similar y, además, si le dejan dinero no ven claro que se lo pueda devolver.
Situación actual:
El comerciante y su vendedor disfrutando de sus ganancias en algún paraíso fiscal.
Los prestamistas contentos porque recuperaron gran parte de lo que habían prestado y, además, en algunos casos tienen burros para vender cuando les visite algún comprador. Aunque los burros están bastante devaluados, por ninguna nadie pagará los 300 euros que pagó el comerciante en su día. Y no sólo eso, sino que también tienen muchos habitantes que les continuarán pagando los préstamos.
Muchos habitantes se han quedado en la ruina y sin burro.
El jefe de la aldea y el Gran Consejo están también arruinados.
Y en esta situación de caos es cuando el jefe de la aldea y el Gran Consejo deciden aumentarle los impuestos a los habitantes y bajarles el sueldo a aquellos que trabajan para ellos.
Conclusión mía: La avaricia es el origen de todas las crisis.
19 junio 2010
Y sigo Vivo
Como dice la canción, todo aquello que no tiembla es que no está vivo.Y como si se tratara de una carretera sin fin, pasan los minutos y cada minuto que pasa yo sigo aquí.
Lo importante no es vivir, sino disfrutar viviendo, haciendo lo que te apetezca a cada instante.
Ya hace... no quiero rebuscar hacia atrás pero bastante, bastante tiempo desde que comencé a escribir por aquí. Unas veces más frecuentemente y otras menos. A ratos más, y a ratos menos.
Todo comenzó como un juego, pero es que la vida es eso, un juego. Unas veces se gana y otras no. Y en ocasiones, cuando llevas ventaja, el morbo del riesgo, de la posibilidad de perder, te hace jugártela y sentir la adrenalina fluir por las venas.
Hoy sigo aquí y mañana espero que también. No lo puedo prometer. Lo que sí que prometo es que intentaré seguir siendo como soy, no dejar que nada ni nadie me cambie. Y seguiré intentando ver el vaso medio lleno. O como digo yo, tú ¿qué ves, un atardecer, un ocaso, o un amanecer, el inicio de un nuevo día?
06 diciembre 2009
Regeneración
Después de tanto tiempo sin escribir, hoy ha surgido un pequeño motivo, una pequeña lokura, que ha sido la chispa que necesitaba para volver por este lugar.19 abril 2009
Insomnio
Llevo un buen rato dando vueltas en la cama. De un lado para otro. Y cuántas más vueltas doy, más despierto y, por tanto, más inquieto, me encuentro. Enciendo la TV a ver si me aburre y me duermo y nada, que no hay manera. Sí que me aburre pero sigo sin poder dormirme.Me canso de hacer zapping, de un canal a otro. Lo único que hay a estas horas son esos programas de adivina el nombre, dime el número, encuentra la diferencia,... y cuando sepas la respuesta llámame. Una forma más de hacer caja, de aumentar los ingresos de las televisiones. Porque me gustaría a mí saber cuántas personas llaman y se quedan escuchando algún mensaje de espera mientras el tiempo pasa y la factura aumenta y aumenta.
Vuelvo a mirar el reloj y ya sólo quedan 2 horas para que amanezca. Se me ocurre que... quizás si me doy una vuelta... al menos salgo y siento el aire, que aquí dentro ya me encuentro como un león enjaulado.
No lo pienso más y me levanto. Bajo al garage, abro la puerta procurando no hacer mucho ruido y sin arrancarla la empujo hasta la calle. No quisiera despertar a los vecinos. Al menos a los que tengo más cerca. Aunque la puerta del garage hace algo de ruido y en el silencio de la noche...
Afuera no se escucha nada. Todo debe de estar quieto, todo está dormido, menos yo.
Me subo y dejo que se deslice calle abajo hasta que ya no hay más opción que arrancarla. Pulso el botón, zumbido y acto seguido el rugido del motor inunda la calle. Sin dudarlo un instante me dirijo hacia la salida. El vigilante, con cara de estar medio dormido, sale de su garita y abre la barrera mientras hace un ademán de algo así como un saludo.
El aire es bastante, bastante fresco. No me encuentro a nadie en la carretera, todo está desierto. Voy dejando atrás luces de barrios en penumbra mientras me acerco más al centro de la ciudad. Entro en un túnel y el sonido del motor se propaga con un eco ronco, grave, ensordecedor. Doy gas a fondo para salir de ahí cuanto antes.
Justo a la salida del túnel hay una serie de paneles informativos sobre diferentes vías y alternativas. Una de ellas me recuerda a ti y aquel día que me dijiste si me iba a tomar una copa contigo.
Fué hace bastante tiempo. Y hoy, como ayer, lo hubiera vuelto a hacer. Hoy y ahora hubiera ido a verte, a tomar esa copa contigo, a beberla de tus labios, a sentir tu piel junto a la mía, volver a verte sonreír, ese brillo en tu mirada, esas conversaciones sin palabras, esos roces de tu cuerpo cerca del mío, el mío más cerca aún, mi cara junto a la tuya, cerca muy cerca, apenas sintiendo tus labios. Y mi boca acariciando tu piel, percibiendo como se eriza, cómo se contrae cada vez que me acerco y me deslizo por tu cuello hasta llegar a los hombros.
Me detengo un momento, lo justo para beber un poco y volver a acercarme. Esta vez con un pedacito de hielo entre mis labios para compartirlo con tu boca, para fundirlo contigo, dentro de ti. No te imaginas cómo me gusta ver cómo te humedeces, cómo te empapas, cómo te fundes.
No sé que tendrá este momento del día, cuando la noche muere, justo un poco antes del alba.
11 marzo 2009
In Memoriam
No hay palabras para... este tema de La Oreja de Van Gogh (Jueves), dedicado a las víctimas de aquel 11 de Marzo.
04 marzo 2009
... 3 sin 2... 4 sin 3..
11 enero 2009
Des - Esperando
Como el ying y el yang, unas veces estresado, a mil, sin parar ni un instante y otras veces relajado, casi inerte, al ralentí.En este mes y medio me ha dado tiempo para muchas cosas, incluso para escaparme unos días a una playa soleada.
También me ha dado tiempo para ordenar unas cuantas cosas de la oficina aunque aquello es un orden sin concierto, un control descontrolado o un descontrol controlado. Realmente no sé muy bien qué es. Por ese motivo he decidido dejar de luchar contracorriente y buscar unas aguas más tranquilas, no un remanso de paz, pero sí algo que no sean esos rápidos que te llevan directo a las cataratas. Y no porque no me gusten las aguas bravas, sino porque ya sé a dónde van éstas, porque siento que ya he pasado por esta misma corriente y no me apetece volver a pasar.
Y aprovechando este buen tiempo y que aún tengo muchas vacaciones pendientes, pues como no, a disfrutar también de la nieve, unos días de ski y relax también vienen bien.

Aunque disfrutar, lo que se dice disfrutar... porque hay algo que me tiene especialmente inquieto, algo que me mantiene en vilo y es que, como dijo alguien, la espera, desespera. Y así me siento, en un sinvivir esperando a que pasen estos días y ya, de una vez, salga de esa intervención. No es nada grave pero sólo escuchar las palabras bisturí, anestesia, cirujano,... ufffff. Y si es verdad que esto es benigno, entonces, pregunto yo ingenuamente, ¿por qué hay que cortar? ¿no se puede dejar ahí?
23 noviembre 2008
debaKle
No, no he desaparecido ni me he perdido ni he dejado los blogs abandonados. Durante un tiempo he estado sin poder conectarme a Internet. Toda una catástrofe. Como esa crisis o recesión o... como lo quieran llamar que está afectando a todo el mundo. Porque las bolsas se hunden pero allá que va Karlos y en medio de esa debaKle, se lia a comprar valores. Y se siguen hundiendo y mis pequeñas inversiones a la par. 19 septiembre 2008
Gotas de Lluvia
Sabes… esta mañana me acordé de aquel día. Amaneció tal y como hoy, desapacible. Cielo gris, amenazante. Y la humedad flotando en el ambiente como presagio de una lluvia que no tardaría en llegar.Aquel día, en aquel hotel, casi a la misma hora que hoy, allí estabas, al fondo de la habitación, junto a la puerta del balcón, expectante. Unas finísimas gotas comenzaban a resbalar por el cristal, del mismo modo que hoy resbalan sobre el parabrisas de este coche.
Una luz gris comienza a deshacer las tinieblas de la noche. Es la misma claridad que dibuja tu figura a través de la cortina. Me acerco a ti sin que me sientas llegar y, dulcemente, en un susurro te digo
- Ven, vamos, abre la puerta y salgamos afuera.
+ ¿Estás loco?, me van a ver, ¿cómo voy a salir así sin nada?
Con una sonrisa y una mirada… te digo lo que ya sabes
- Sabes muy bien lo loco que estoy.
Te acerco mi camisa y te ayudo a ponértela, abotonando sólo unos pocos botones. Te queda bastante grande y de ese modo te tapa un poco las piernas.
Abres la puerta y una brisa fresca entra en la habitación. No puedes por menos que estremecerte.
- No te preocupes por el frío que yo te ayudaré a combatirlo.
+ Ya, pero nos vamos a mojar.
- Confía en mí.
Agarrándote fuerte por la cintura, detrás de ti, pego mi cuerpo al tuyo, como si fueran uno sólo. Mi cara junto a tu cuello, besándote, muy suavemente. Sientes el calor que mana de mis labios mientras unas finísimas gotas comienzan a impregnar tu pelo, tu cara, y la camisa. Con un brazo, rodeándote la cintura y otro abrazándote más arriba continúo besándote, fundiéndome con tu piel.
Esas pequeñas gotas de lluvia han mojado tu pelo y poco a poco van empapando la camisa. Mientras te mordisqueo una oreja te susurro:
- Cierra los ojos y déjate llevar. Siente como las gotas, tibias, se van uniendo unas con otras y se deslizan por tu piel. ¿Las notas? Ssssshhsssss… no digas nada, sólo siente. ¿Las notas? siente cómo bajan poco a poco, deslizándose por tu cara, por tu cuello, colándose por debajo de la camisa, acariciando tus senos, llegando hasta tus pezones. ¿Están ahí? Ssssshhhhhsssss… no hables, espera. Espera y verás como llegan más y se reúnen con las primeras para coger fuerzas y continuar como una sóla más abajo.
+ Sí…
Me respondes en un suspiro, con el pecho acelerado, la respiración entrecortada, la piel erizada.
Mientras tanto te sigo mordisqueando y besándote aquí y allá. A ratos bebiendo de tu boca, de tu piel empapada. No sé si es mi lengua caliente la que te hace estremecer o las gotas que, juguetonas, siguen bajando hasta colarse por debajo de tu tanga. En un movimiento instintivo empujas tu culo hacia atrás mientras una gota se desliza por tu pubis, como si intentara colársete dentro. Y entonces, al retroceder, sientes mi sexo duro, erguido, pegado a ti, empujándote.
- Sabes… tengo sed de ti, quiero beberte entera, sin dejar ni una sola gota, hoy me he levantado muy sediento.
Siento como tu mano me busca, como se desliza por mi vientre hasta que me encuentras y comienzas a acariciarme.
La camisa está pegada a tu piel como si fuese parte de ti. Y esta agua de lluvia, tibia, sigue resbalando, sigue rozándote los sentidos mientras percibes que esta vez no es una gota de agua, esta vez son mis dedos, jugueteando con tu tanga, colándose por debajo, acariciándote. Primero uno y luego otro.
18 septiembre 2008
Premio
No soy yo muy dado a seguir memes ni cadenas pero... un premio es un premio. ¿A quién no le gusta que le den un premio?. Y más cuando se hace de corazón, con los sentimientos en la mano.12 septiembre 2008
El Ascensor
Uffff…. Unos cuantos días más así y no sé lo si lo voy a soportar por mucho tiempo. Estoy cansado… realmente me siento fatigado. Intentan que todo siga igual y por más que yo quiera cambiarlo es tarea harto agotadora, como si luchase contra un ciclón. Así me siento después de una semana en medio de esta vorágine.Entro en el ascensor para ir a otra planta. La cabeza está en los temas a discutir en la próxima hora. Conversación banal: “¿hola que tal? ¿y esas vacaciones? ¿cuándo has vuelto?”. Y bla, bla, bla,… Las mismas conversaciones que llevo escuchando los últimos días en las cafeterías, pasillos, entrada y en cualquier lugar que se precie.
Allí está, enfrente de mí. Entre los dos apenas queda un pequeño hueco. Y todos aguantando la respiración en un intento de lograr que los cuerpos ocupen menos espacio. A su lado está su jefe. Realmente no sé si es que lo provoca su puesto, o cuál es el motivo en realidad. Pero tanto él como ella tienen un carácter que ni el del sargento de hierro. Las confianzas con el resto del personal son escasas, mínimas diría yo. Saludos triviales y poco más.
Casi tan alta como yo, con un cuerpo voluptuoso en todos los sentidos. Ojos negros, labios carnosos, melena negra, ondulada que le cubre parte de la espalda y le llega hasta los pechos. Una blusa muy ajustada con unos cuantos botones sin abrochar y... Pero quién se va a fijar en ella con esa forma de ser, tan seria, tan estricta, tan...
Algo me hace volver de mis pensamientos a la realidad. Es una mano que me toca el pecho. Un par de dedos se deslizan por un hueco de la camisa y me acarician la piel mientras escucho un “la llevas al revés”. Esas uñas que apenas me han rozado la piel me han provocado un escalofrío que se convierte en un ciclón al ver esos ojos negros mirándome con una sonrisa. No sé si los míos van directos a sus boca o a sus ojos, o de unos a otra. Un “¿sí?” apenas sale de mi boca mientras la observo cómo le da la vuelta a la tarjeta de seguridad que llevo colgada.
Se detiene el ascensor y se bajan todos menos ella y su jefe. Continúan unas plantas más abajo. Esa mirada suya no hace más que recordarme los dedos que se deslizaron durante unos instantes por debajo de mi camisa. No sé si alguien se daría cuenta pero a mí me pareció una eternidad. Como si se hubiese detenido el tiempo, mientras mi mirada se quedaba fija en la suya y sus dedos me acariciaban arriba y abajo mientras los ocultaba con la tarjeta y la otra mano.
Si nos hubiéramos quedado solos en el ascensor no sé que más hubiera pasado porque yo sentí que la temperatura subió como la de un volcán.
¿Quién dijo que las oficinas eran aburridas?
07 septiembre 2008
y si fuera el Paraíso?
Verdes, azules, amarillos, ocres,… una delicia para la vista. Dulces, salados, ácidos, picantes,… un gusto para los sentidos. Y ¿si fuera el Paraíso?Ahí sobre la arena, los cuerpos tumbados, tostándose al calor del sol.
Una suave brisa te envuelve recorriendo todo tu cuerpo de arriba abajo. Sientes unos dedos que te acarician la piel, suavemente, mientras deslizan la crema que te protege y te humedece. Un escalofrío que no puedes esconder brota de tu interior. Los párpados se te hacen más pesados o quizás sea que no quieras ver por dónde van a volver a deslizarse, quizás prefieras la sorpresa de sentir cómo, súbitamente, comienzan un suave masaje por donde menos te lo esperas, aunque lo estás deseando.
Los rayos del dios sol intentan templar tu cuerpo mientras contraes todos los poros de la piel. Un dedo recoge esas gotitas de agua que se ha condensado en el exterior del vaso y te las acerca a los labios. Necesitas refrescarte y saboreas el dedo que te las ofrece.
Sientes como si un volcán estallase dentro de ti mientras tu piel se estremece. Han vuelto a recorrer tu espalda, de arriba a abajo, deslizándose entre tus glúteos, pasando casi sin tocarte, un leve roce sobre el tanga del bikini, lo suficiente como para que un suspiro exhale de tu boca.
Como un naufrago en el desierto abres la boca, deseosa de que calmen tu sed, rogando unas gotitas de frío elemento que mitiguen el fuego. Chupas con ansia ese dedo que te las ofrece.
Unos labios resbalan sobre tu piel, besándote aquí y allá. De vez en cuando esa boca deja que un cubito de hielo sea quien te acaricie. La temperatura ha ido subiendo tan rápidamente que el hielo se funde con el calor del cuerpo rápidamente.
Te das la vuelta y ahora es una lengua, fría, la que te recorre, deteniéndose en cada rincón, en cada pliegue.
Y es que hace un rato estabas aletargada plácidamente, escuchando el ronronear de las olas, y a mí me apetecía despertarte.
06 septiembre 2008
Moderación
Me preguntan que por qué modero los comentarios. Pues todo resultó a raíz de una serie de comentarios soeces e insultos varios por parte de Mr. Anónimo y/o Mrs. Anónima hacia mi persona y hacia otras personas.
Así pues, decidí activar la moderación de comentarios en éste y en otros blogs.
¡Qué le vamos a hacer! Hay gente para todos los gustos.
Para eso tengo mi e-mail ahí, para que quién quiera decir algo que dé la cara, ¿no?
31 agosto 2008
Renovarse o Morir
No me gustan las rutinas. En ocasiones no me queda más remedio que sobrevivir entre ellas. Por eso siempre estoy buscando algo distinto, algo diferente, algo que cambiar, para poder escaparme de esas rutinas que me ahogan. Ese es el aliciente que me mantiene vivo.Y es que sólo percibo dos opciones, dejarme abandonar hasta que la marea me cubra como a esas rocas de la costa, o seguir luchando para permanecer a flote. Y hoy por hoy aún no ha llegado la pleamar que me derrote.
Así que aquí regreso con las pilas recién cargadas, no mucho, pero lo suficiente como para empezar a ponerme al día. Y con ese ánimo comienzo una nueva reentré.

