12 septiembre 2006

Conduciendo

Como soy bastante activo (más o menos hiperactivo o superactivo o lo que sea…activo), me gusta todo lo que conlleve movimiento, cambios, en definitiva, acción.

Conducir es algo que me relaja, me produce placer y me excita. Quizás sea algo raro, un caso de esos que le gustaría estudiar a algún psicólogo/a. Pero no, no voy a dejar que me examinen tan fácilmente.

El caso es que cuando me encuentro extraño, especialmente ansioso, nervioso como gato panza arriba, o simplemente, cuando me apetece, me encanta coger el coche y conducir.

Conducir kilómetros y kilómetros. Sin rumbo fijo. Por autopistas que discurren entre extensas llanuras donde no se ve ni una montaña, y también por esas carreteritas del Norte de mi país, allá donde nací. Esas carreterillas que serpentean entre bosques verdes, entre humedales de ríos y arroyos, entre montañas escarpadas.

Conducir produce en mí tal excitación y placer que mi primer orgasmo en un coche lo tuve yo sólo a los 13 años. Sí, a los 13. Cuando ya conducía yo sólo. Por aquel entonces, un tío mío, que me había enseñado pacientemente un par de años antes, me dejaba su coche. Cómo recuerdo aquel R4 que yo conducía por aquellas carreterillas, más bien caminos sin asfaltar, donde sólo podías encontrar alguna vaca que otra o un caballo o un ciervo. Como mucho, te podías cruzar con otros 2 coches más porque en aquella zona no había ningún otro vehículo.

La cuestión es que, estaré loco o no, seré un tipo raro o no, o todo ello, pero a los 13, el coger el coche y conducir me producía bastante placer. Casi tanto como otros asuntos.

Aquello de meter la marcha, empujar el acelerador, despacito, con mucho tacto, muy despacio al mismo tiempo que vas incrementando la presión y, sentir, sentir cómo gemía en cada una de las curvas. Mmmmm… Me gustaba notar cómo me sujetaba la espalda a cada movimiento, era como si tirase de mí y me pidiera más y más. Sacar la palanca para volver a meterla, otra vez, ahora más lejos, más adentro, y presionar, presionar aquel acelerador, y notar cómo gemía más y más en cada curva.
Así fue que, de repente, un día, me encontré empapado, mojado con mi semen resbalando por mis piernas mientras iba cambiando de marchas, mientras iba empujando la palanca hacia delante y luego hacia atrás (así era el cambio del R4), presionando el acelerador y sintiendo cada curva.

Luego, el tiempo ha ido pasando y a medida que pasaba, los coches iban cambiando, y algunos de ellos pasando por mis manos. Recuerdo aquel R5 y el R9 y mi primer coche, el Opel, y luego vinieron más, algunos Peugeot y Citroen, y finalmente los Audi’s y BMW’s. Y siempre, siempre, cuidándolos con cariño y sintiendo como se fundían conmigo en cada carretera, en cada curva del camino.

También es cierto que ya no me producen orgasmos. Sólo placer y relax.

Mis orgasmos con los coches han ido también cambiando con el tiempo. Pasaron a ser de orgasmos con los coches, a orgasmos en los coches con. Algunos bastante típicos en el asiento de atrás pero otros, otros más atrevidos.

Recuerdo algunos bastante significativos como cuando iba conduciendo aquella tarde, por la autopista, cerca de la ciudad. Ella desliza su mano ágilmente entre mis piernas y comienza a acariciarme para pasar a desabrocharme el cinturón y bajarme la cremallera. Su mano serpentea entre mi ropa hasta llegar a mi piel. Noté su mano cálida, y cómo me iba acariciando, más y más. Luego, se agachó, puso su cabeza entre mis piernas y continuó acariciándome con su lengua para pasar después a engullirme con su boca.

Todavía no me explico cómo conseguí dejar atrás la autopista y, sin cambiar de marcha, para no distraerla, llegar a aquel semáforo en 5ª y con muy pocas revoluciones. Eso sí, pocas revoluciones tenía el motor del coche porque el mío iba pasado de vueltas. Aún recuerdo la cara de aquella parejita que estaba en el coche de al lado, cuando, en el semáforo, tal y como hacen muchos, miraron a su alrededor, curioseando mientras esperaban la luz verde y, nos vieron. Mejor dicho, me vieron a mí y a ella agachada sobre mí. Se abrió el semáforo y yo arranqué y ellos allí se quedaron. Perplejos. De una piedra.

Como soy un caballero, si a una mujer también le gusta conducir, entonces no me voy a comportar egoístamente. Así pues no me lo pensé más y un poco más allá, detuve el coche e intercambiamos posiciones.
Ella conducía por las calles de Madrid y yo iba de copiloto. Y menudo copiloto. Todavía recuerdo como me decía que no sabía conducir por la ciudad. Que nos íbamos a perder. Y yo diciéndole que no se preocupara, que mientras no fuésemos en dirección prohibida, que todo iba bien. Y ella gimiendo, yo creo que más que el coche porque de 2ª no lo pasó, y acelerar, vaya si lo aceleraba. A cada empujón de mi lengua, pisotón que ella le daba al acelerador. El coche se encabritaba, para eso tenía sus CV, las ruedas chirriaban y yo me esmeraba aún más. Así estuvimos un buen rato, hasta que alcanzamos la carretera de La Coruña y ya allí pudo darle rienda suelta al acelerador, y yo a mi lengua. Todavía no sé como el coche pudo aguantar. Creo que llegó a ponerlo a más de 120 en 2ª. Después llegamos a mi casa y dejamos el coche para continuar más cómodamente, sin ropa.

Y a ti, ¿te gusta conducir?.

Por cierto, me acaba de asaltar una duda. Con esto del carnet por puntos que se acaba de imponer en España, alguien sabría decirme cuántos puntos te pueden quitar si un guardia te pilla distrayendo a la conductora ;)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que tenemos algo en común ;)

Besos

Anónimo dijo...

Toc.... toc......se puede?espero no molestar.
En el coche de muchas formas, pero nunca asì, tendrè que probarlo, aùn corriendo el riesgo de darme la gran leche, porque la verdad que ha sìdo leerte y ponerme malita.... jeje
Besitos acelerados.

Ika dijo...

creo que tengo que aprender a conducir urgentemente!!!

Anónimo dijo...

me gusta conducir... moto... pero creo que no es lo mismo, no?
jejejeje

saludos,
selene{S}

Karlos dijo...

Anais: muy probablemente. Te gustan los coches, ¿verdad?

Terremoto: Adelante, adelante, hasta la cocina. Uy!!! la cocina. De lo que me acabo de acordar.

Elena: Sin duda. Si no conduces no sabes lo que te pierdes.

Selene{s}: No es lo mismo pero se me ocurren muchas formas de conducir en una moto ;)

Mi lado oscuro dijo dijo...

jajaja...sabia de kienes lo hacian con animales...muñecas inflables...zapatos..pero con carros!!
con carros nunca!!
sera que para todo hay una primera vez?
jajajajajaja...

ahora comprendo tu pregunta.. y mi respuesta es si...acepto.

jaja...un beso