Había una vez una sirena, una ninfa marina, que con sus cánticos me atraía hacia su mar. Un mar cálido, muy sensual.Yo la escuchaba. La oía como me susurraba. Me sugería enigmáticas locuras: ven, relájate, no te vayas, fúndete conmigo.
Era tal su atracción que no había cadenas con las que me pudieran sujetar.
Con la lava de un volcán fabricaron una jaula y en ella me encerraron, mirando al mar.

5 comentarios:
bello cuento... bella locura la tuya.
las sirenas a las que doy fuerza cada noche con mi luz, siempre sienten la necesidad de atraer hacia ellas todo lo bello.
su empeño hará que, tarde o temprano, sientas la necesidad de destruir esa jaula tan bién forjada con material tan noble... pero hasta entonces... disfruta de sus cantos y su belleza.
selene{S}
Me gustará escuchar esos cantos de sirena junto a ti... o al menos leerlos de tus letras.
Bienvenido y bienhallado carlos.
Besos húmedos.
Veo con gusto que eres muy reflexivo y sensible.
Gracias por tu visita y tu comentario en mi blog.
Un saludo
La foto ¿es real o es un montaje?
Selene{S}: Muchas Gracias por tu aliento.
Lucia: son los cantos más maravillosos que ningún oído haya podido jamás escuchar. Siempre serás bienvenida.
Tina Marie: Muchas Gracias a tí. Son muchas las personas que te estarán agradecidas. Unas por leer tus relatos y otras por compartirlos contigo.
Nota: La imagen es real. Tan real como la vida. Tan real como mi propia locura. Esta foto es de un lugar, en el Norte, donde me gusta ir de vez en cuando a pensar, cerca del mar.
De momento, todas las fotos que veréis por aquí, las tomé yo, en mi deambular por este mundo.
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