18 septiembre 2006

Sentimientos

En las últimas horas he hecho de todo. Bueno, vale…. de casi todo. Y curiosamente también he recibido mucho apoyo de personas anónimas, desconocidas o, más bien, poco conocidas. Es algo que me ha sorprendido gratamente. Que alguien de quien no sé su nombre verdadero, haya llegado hasta aquí, haya comprendido mis sentimientos y me envíe un mail con una muestra de cariño.

¿Qué me pasa? Me preguntan. Creo que no es difícil entreverlo. Una vez, no hace mucho, quise conocer a una princesita, una sirena de esas con alas, una sirena capaz de embrujarte con sus susurros y que, cuando te acercas a ella, echa a volar y vuela, vuela alto, muy alto.

Fue conocerla un momento, sólo un instante y sentí que una luz intensa me inundaba. Con el tiempo, poco tiempo, más bien semanas pero intensamente vividas por mí, la he ido queriendo más y más. Cierta complicidad debió de surgir entre nosotros. Yo así lo vi. No sé Ella, pero intuyo que sí. En silencio nos hablábamos, nos contábamos cosas triviales y otras que, no tanto. Yo sentía que la complicidad iba aumentando, que nuestros pensamientos se encontraban en el mismo camino. Luego, quizás me precipité. No sé. Sentí que la quise conocer. Quise verla, tenerla cerca de mí, aunque es cierto que nunca la viví lejos. Siempre la percibí junto a mí.

Yo creo que se asustó y que, por eso se escondió. Quizás tuvo miedo de que volvieran esos sentimientos tan intensos. Su corazón debe tener algunas espinas clavadas y le duelen. Y por eso teme que, otra vez, pueda volver a sufrir. Eso es lo que yo me quise decir.

Lo cierto es que, se escondió y Yo ya sólo sentí el cristal frío, sin vida, sin nadie delante de mí. Sólo el silencio. Ni siquiera una palabra para olvidarla. Ni tampoco una letra para seguir en mi sinvivir. Nada. Sólo silencio. Silencio que corta y rasga como cuchillas afiladas. Porque no hay nada peor que no saber qué siente Ella, no saber que tiene que decir.

¿cómo es Ella? Me preguntabais. Pues, es dulce, tierna, apasionada, creativa, con las ideas claras, de espíritu fuerte, capaz de darlo todo por ti si se siente correspondida, fiel, sensual,… es… especial. Al menos yo la quise ver así. Quizás fue sólo una ilusión, una ilusión que se resistió a convertirse en una realidad.

Alguien me dijo: No te preocupes. Si el destino ha decidido uniros, algún día estaréis juntos. En ocasiones el destino es así, caprichoso y cruel, y te mantiene en una larga espera. Puede que ella no sea para ti. Puede que todavía no haya encontrado en ti a su príncipe. O puede que sí y le cueste decidirse porque tenga miedo de volver a sentir.

En un instante de cordura, de esa que tengo en muy raros momentos, he decidido que si no se digna a hablarme, que si no es valiente para tomar una decisión y decirme algo, aunque sólo sea una palabra, es que no me merece. Quizás me equivoqué con Ella cuando la ví como una mujer valiente, decidida, dispuesta a arriesgarse porque no tenía nada que perder.

Yo he de seguir mi camino y si Ella quiere venir conmigo ya sabe cómo encontrar mis pasos.

1 comentario:

Forastero dijo...

Bueno Carlos, a todo el mundo le ha pasado alguna vez. A mi también. Aún recuerdo sus ojos azules, era tal y como tu la describes, a veces pienso que esa imagen vagabundea por ahi haciendo que todos nosotros perdamos nuestro juicio. Yo afortunadamente encontré mi mitad, pero con ojos verdes, y me llenó de gozo.
Tengo un blog donde escribo de los sentimientos y de las emociones, de las reconciliaciones, de las injusticias, creo que esta redactado de un modo muy "fresco". Si quieres puedes visitarlo.
http://marchante-forastero.blogspot.com/
Un saludo
Manuel