A los pies de los Alpes y al borde de un lago que lleva su mismo nombre está esta bella ciudad, Annecy. A mí me suena como al nombre de una mujer. Un nombre de esos dulces, tiernos, encantadores.Annecy es uno de esos paraísos que son tan bonitos que hasta parecen artificiales, es como si estuvieras dentro de un cuento. A pesar del transcurso del tiempo la ciudad aún mantiene un halo de misterioso recuerdo de otras épocas, de antaño cuando príncipes, dragones y hermosas damas pasearon por lo que hoy son sus calles y canales.
Tuve suerte y la reunión terminó un poco antes de lo previsto. Aún brillaban los últimos rayos del sol antes de dejar paso a una blanca luna. Así que salí del hotel y me fui a dar una vuelta, a recorrer este maravilloso lugar. Dejé atrás el bosque que rodea el hotel-palacio y alcancé las primeras calles de la ciudad, donde el embarcadero.
Me detuve junto al semáforo en rojo. Podría haber pasado ya que no había coches ni peatones. No había nada. Sólo calles desiertas. Lo cierto es que no sé muy bien que fue lo que me impulsó a permanecer allí, parado, ante un semáforo que no cambiaba de color. Los segundos se me hacían eternos. Como si hubiera surgido de entre la nada, a mis espaldas, noté su presencia. Era una dulce fragancia. No sabría decir muy bien a qué, pero era un perfume que llenaba el aire que me rodeaba. Me mantuve inmóvil y, con el rabillo del ojo, escruté a mi alrededor buscando ansiosamente de dónde provenía aquel suave aroma.
Se había detenido a mi lado, esperando a que el semáforo cambiase de color. Llevaba un abrigo que le llegaba por encima de las rodillas permitiendo ver unas medias que abrigaban aquellas largas piernas. Su cabellera oscura caía sobre sus hombros. Me giré un poquito y pude ver sus ojos. Alegres, divertidos. Me pareció entrever una sonrisa. Yo permanecía inmóvil mientras rogaba a todos los espíritus de aquel lugar que el semáforo se hubiera estropeado o que, al menos, se retrasase un poco más en cambiar de color.
De repente escuché su voz, cálida, muy sensual. Todavía es el día de hoy que por más que lo intento no llego a discernir que fue lo que me pudo decir. No tengo ni idea de francés, tan sólo cuatro frases aprendidas y aquella no era ninguna de ellas. Balbuceé y apenas fui capaz de decirle, en mi inglés españolizado, que no era de allí y que sólo hablo español o inglés. Se sonrió más aún y me dijo otras palabras que a mí me sonaron como si provinieran de una música celestial.
De repente escuché su voz, cálida, muy sensual. Todavía es el día de hoy que por más que lo intento no llego a discernir que fue lo que me pudo decir. No tengo ni idea de francés, tan sólo cuatro frases aprendidas y aquella no era ninguna de ellas. Balbuceé y apenas fui capaz de decirle, en mi inglés españolizado, que no era de allí y que sólo hablo español o inglés. Se sonrió más aún y me dijo otras palabras que a mí me sonaron como si provinieran de una música celestial.
Para mi desgracia, pensé, el semáforo se puso en verde y comenzamos a cruzar la calle. Fue entonces, cuando justo antes de llegar a la acera se me acercó, casi rozándome y me cogió la mano. Yo me dejé llevar. Me volvió a decir algo y ya entonces fue cuando decidí que el francés no puede seguir siendo una asignatura pendiente en mí.Aceleró el paso y yo detrás de ella, agarrado a su mano como si estuviera a punto de caerme a un precipicio y aquella fuese mi única salvación. Se dirigió hacia una casa que, en su día, debió de ser un palacio. Empujó la puerta y entramos. Una bombilla alumbraba tenuemente lo que ahora era un portal. Más tarde me di cuenta que era un portal anónimo, que ella no vivía allí y que, quizás, nunca hubiese estado allí antes. Me llevó hasta el final, justo donde comenzaba la escalera, al otro lado del maltrecho ascensor. Subimos unos peldaños, justo hasta el primer rellano y allí se detuvo.


5 comentarios:
Vaya por dios, me has dejado con la miel en los labios... no tardes en continuar...
besos,
Tu perfil dice que te encanta el sexo opuesto. Ya somos dos.
Eres bienvenido en mi blog cuando quieras.
Saludos.
esteeeee, parece un bonito lugar, digno de una visita...:), y seguro que tu te divertiste de lo lindo, besos.
pd: se acepta oferta para aprender a manejar.
pd2: ya no ande triste q una mujer q lo merezca no tendra miedo de nada; veras q llega pronto...
Preciosa ciudad, precioso relato...espero leer la continuación de tan excitante encuentro...
Anais: ya está cocinada la segunda parte. Estuve un poco liado estos días. Ya me dirás si la espera ha merecido la pena.
Víctor: Por ahí me pasaré con más detenimiento. Y lo mismo digo, siempre serás bienvenido.
Elena: Es un lugar encantador. Sobre todo para visitarlo en los meses de Mayo - Junio.
pd: no conozco el código de circulación en tu país pero supongo que será muy parecido al nuestro, así que no será difícil lo de manejar ;)
pd2: ya no estoy triste. Muchas Gracias. Estoy seguro que así será.
Sayuri: Muchas Gracias. La ciudad es fantástica. He puesto algunas fotos más. Y he terminado el post de la continuación
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