03 septiembre 2006

En la Terminal

Dedicado a tí que tuviste la oportunidad de conocer este relato antes de su publicación.

"Desde mis sueños y Fantasías..."

Mientras te espero en la Terminal pienso si no estaremos un poco locos. En ese momento llegan los pasajeros de tu vuelo. Rápidamente te reconozco. Alta, esbelta, con unas gafas de sol, de esas que ocultan media cara, media melena, con carita de niña buena, de no haber roto nunca un plato pero con una picardía y morbosidad que haría titubear al más valiente de los mortales.

Te acercas hacia mí­, nos saludamos y mientras nuestras miradas se cruzan, al acercar nuestras caras nos rozamos y sentimos como si una corriente eléctrica hubiese recorrido nuestros cuerpos. Hemos quedado para pasar unos días juntos en mi casa de la sierra. Te había prometido que, una vez que la hubiese limpiado, después de la reforma, te invitaría. Quizás pensases que era una excusa para no quedar contigo. No lo sé y quizás nunca lo sepa. Lo importante es que, por fin, vamos a vernos.

No hemos hablado mucho pero, ambos sabemos cuán locos estamos y cuán cuerdos, en en este mundo de locos. En este mundo en el que nadie sabe donde acaba la cordura y donde comienza la locura. ¿o es al revés?. Que más da!.

Nos dirigimos al parking y al llegar junto al coche noto tu aliento en mi nuca, un frescor, la dulzura de un suave beso o era una caricia. No importa ese detalle. Lo cierto es que al darme la vuelta te encuentro con esa sonrisita y el deseo que surge en nuestras miradas. Doy un paso hacia ti y te agarro con mis manos firmes mientras acerco tu cuerpo hacia el mío. Comienzo a darte besitos en el cuello y sigo bajando hacia tu escote mientras deslizo una mano por debajo de tu minifalda y comienzo a acariciarte suave, muy suavemente.

Te estremeces y sueltas y pequeño gemido. Tus pezones están duros, deseosos de que los recorra con mi lengua, acariciándolos y dándoles un pequeño mordisquito. Sentimos unos pasos de alguien a lo lejos pero es mayor nuestro deseo que el temor a que puedan vernos.

Me arrodillo, te levanto la minifalda, deslizo tus braguitas y te acaricio con mi lengua. Primero alrededor del pubis mientras escucho tus gemidos. Luego bajo hacia el clítoris y comienzo a recorrerlo con la lengua. De derecha a izquierda y de arriba abajo. Sé que es así como te gusta. Te doy algunos golpecitos con mi lengua y siento la presión de tus piernas en mi cara. Te estás humedeciendo, cada vez más. Los pezones están más de punta que nunca y tú no paras de gemir.

Estás deseando que te folle, hasta dentro, ahora. Me lo vas a pedir cuando introduzco mi lengua en tu sexo y comienzo a moverla. Te oigo decir que no, que no pare, que siga, que... por favor, no me detenga ahora. Sigo moviendo mi lengua mientras escucho tus gemidos de placer. La empujo hacia dentro, como si te estuviera penetrando y noto esa pared dura donde dicen que está el punto G. Froto con la punta de la lengua mientras con mis manos aprieto tus nalgas hacia mi cara. Noto tus movimientos de cadera, tus manos sujetando mi cabeza y diciéndome sigue, sigue, por favor, sigueeee...

Te acabas de correr. Estás empapada. Te ayudo a ponerte las braguitas y me miras profundamente a los ojos diciéndome: no, espera, fóllame ahora mismo, lo necesito. Me levanto y te digo que luego, más tarde, que todo llegará. Eres una mujer a la que le gusta ser sorprendida, así pues, espera y tendrás tu recompensa. No te gusta que te lleven la contraria. Más bien, que nadie te diga no, ni tampoco lo que tienes que hacer. Pero aceptas y te subes al coche.

Continuará...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Uf, muy fuerte para estas horas...
Un beso.

Mi lado oscuro dijo dijo...

te invito a mi casa de campo...
jajajajaja...
saludos.. sigue adelante con tu blog!

Mi lado oscuro dijo dijo...

donde esta la cena???

un beso.

Karlos dijo...

La cena la estoy preparando. Eso sí, el postre lo pones tú ;)